13.4.08

personal: fines de semana para repetir

Algunas veces en la vida una está tan contenta que bailaría como Ginger Rogers en Sombrero de Copa. Este fin de semana ha sido uno de esos.

Primero, porque el viernes por la mañana Jenaro y yo recibimos una noticia que hace que haya podido volver a Las Palmas para quedarse, tres meses después de haberse ido.

Segundo, porque la noche del viernes fue divertidísima y, para mí, muy emocionante. A pesar de lo nerviosa que estaba, no me imaginaba que iba a darme sentimiento entrar por la puerta del pub La Calle y encontrarme con los carteles de los conciertos a los que fui hace quince años. Claro que ese sentimiento hizo que me tropezara conmigo misma (es una habilidad que tengo) y casi me matara escaleras abajo. Menos mal que estaba allí Rocío, la primera representante de la ilustre familia Sancho Romero que ha venido a visitarnos y traernos un poco de acento soriano por unos días, y me sujetó a tiempo, cuando sólo iba por el tercer escalón.

La Nueva Tralla Canaria hicieron uno de los conciertos más divertidos que recuerdo haber visto y se han ganado una fan para la causa. Versiones imposibles que mejoraban todos los originales, sin duda. Encima derrochan simpatía y amabilidad y da gusto pasar un rato charlando con ellos.


The Bucannan
, en la línea maestra de costumbre, volvieron a deleitarnos con su descarga de adrenalina y nos permitieron celebrar la noche con ese gran grito de guerra que es Acapulco.

Manel, nuestro maestro de ceremonias y especialista en ritmos tropicales preferido, tuvo el detallazo de presentarme además de hacer lo propio con los dos grupos. Ahí volví a emocionarme, claro.

Alberto, el técnico de sonido, tuvo infinita paciencia conmigo y me ayudó con una mesa que comparada con la del ROOMing me pareció una nave de La Guerra de las Galaxias.

En general, todo el mundo fue encantador y creo que bastante feliz esa noche, empezando por mí y siguiendo por Jenny y Dani, nuestros cumpleañeros, que no se quitaban la sonrisa de la cara.

En cuanto a la pinchada, creo que no estuvo mal. Siempre hay cosas con las que una no se queda satisfecha del todo, pero lo más importante es que lo pasé muy, muy bien pinchando esa noche. Y que parece que les gustó, o por lo menos la gente bailaba. A la última palabra pónganle exclamaciones y luces de neón parpadeantes, como diría Rocío. Conocían las canciones. Una chica se acercó no para pedirme cosas sino para darme las gracias por poner una canción. Sus palabras textuales fueron: "me encanta y no la conoce casi nadie". Me sentí muy identificada con ella.

El sábado por la noche, para rematar, hubo concierto de MiniMarket en el ROOMing, y luego pudimos pasarnos un rato de lo más agradable en buena compañía (incluídos Béla Lugosi, a los que ya les queda poquito para tener su tema nuevo terminado).

En fin, que todo estuvo bien y que así es fácil llegar al lunes con las pilas cargadas. Veremos el fin de semana que viene, que tengo doblete de viernes y sábado en el ROOMing.

Perdonen la disgresión personal, en breve volvemos a la emisión habitual.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Es que hay que saber cumplir años con estilo!
La noche fue genial. muchas gracias a todos y aún estoy esperando ese "cumpleaños feliz" versión surf que cierto Sr. Rojo me prometió...
Saluditos y deseando tenerte de nuevo a los reducidos mandos galácticos del ROOMing, nuestra nave es tamaño familiar :-D