30.10.08

variedad de jueves en otoño

El tiempo sigue igual de revuelto que ayer, con lluvia a tutiplén y un viento con el que uno se siente a punto de emular a Mary Poppins en cuanto sale a la calle. Dijeron en el telediario que en Tenerife no se registraban temperaturas tan frías (ayer nevó en el Teide) desde 1987, y me imagino que en Gran Canaria pasará tres cuartos de lo mismo. Algo que ya sospechábamos durante estos días, viendo que teníamos que coger un jersey cada vez más gordo para poder salir de casa por las mañanas. Y les aseguro que la semana pasada íbamos en tirantes. Qué le vamos a hacer.

Estos días he estado escuchando unas cuantas canciones del disco de Yo! Majesty y me parecen tan divertidas que no entiendo por qué me aburrí tanto en su concierto del Sónar. ¿Cómo es posible que con este material hicieran un concierto tan lineal, tan malo?

También le he dado otra oportunidad a Glasvegas y he vuelto a escuchar el disco un par de veces, pero no hay manera de que me convenza. No sé si es la voz del cantante, o su modulación, o cómo estira a veces las sílabas, pero el caso es que no me termina de gustar. Desde luego si el problema es la voz no tienen nada que hacer conmigo, porque es una de las cosas que más influye (desde el punto de vista subjetivo) para que un grupo me guste o no. Eso que llamo "el problema Thom Yorke".

El resto del tiempo he estado escuchando un montón de cosas que se pueden resumir más o menos en "pum pum pum, hey hey, pum pum pum". Y sí, algunas me han gustado mucho, como las dos remezclas de Andrew Weatherall de Fall, una canción de Deep Joy. Estuve buscando información sobre el grupo y no he podido encontrar gran cosa aparte del MySpace. Lo único que parece claro es que sacaron unos cuantos singles y al final, en 1996, un CD que sólo se publicó en Alemania, Suiza, Austria y Japón, que de esta canción no hay versión inicial, sino tres remezclas y que las compañías discográficas ya eran tan majas como ahora hace doce años. También me han gustado bastante un par de remezclas de Joakim y me he reafirmado en que Poni Hoax me gustan cada vez un poco más.

El apartado adquisiciones está vacío, excepto por otro disco de esos imprescindibles que uno se pregunta cómo es que no lo tenía original y que encontramos nada menos que en el Media Markt. Por cierto, que aquí la mitad de la población sigue sin saber quién es El Guincho o sin haberlo escuchado nunca, pero había como cuarenta CDs de Alegranza en esa misma tienda.

Durante las últimas semanas, a medida que iba llegando el otoño, sentía como una cierta desazón generalizada en los blogs que suelo leer. Tenía la sensación durante algunos días de que todo estaba muy parado, y otras veces pensaba que era yo la que sentía indolencia o no encontraba nada que me estimulara. Dicen, como cada dos o tres meses, que se ha acabado lo de los blogs y que muchos cerrarán en breve, pero la mayoría seguimos aquí.

Hubo uno, sin embargo, que sí cerró. Berna ya no nos regala sus miradas oblicuas cada día, y creo que las echaré de menos más de lo que imagino. Hay muy pocas personas capaces de hablar de lo cotidiano como ella, llenando de magia cada palabra. No es fácil escribir así, y ella es una auténtica maestra. Sigo esperando que cumpla su promesa de abrir un nuevo blog, y sé que lo hará. Mientras tanto, me consuelo releyendo unas palabras que no voy a olvidar nunca: "Soy una casa. Y al mismo tiempo, la persona que la habita". O la carta con la que ganó la primera edición del concurso Antonio Villalba de la Escuela de Escritores. He seguido todas las ediciones del concurso, he sido incluso jurado durante las dos últimas ediciones, y nunca he leído ninguna carta que le pueda llegar a la suela del zapato a la suya. Al mismo tiempo que yo escribo estas líneas, su nuevo libro se está presentando en Madrid, y me da muchísima pena no poder estar allí, acompañándolos, disfrutando de su compañía.

Esta noche, en cuanto cierre el ordenador, tengo que elegir un libro nuevo para leer, y aún no sé cuál voy a coger. Llevo dos días así, no por falta de candidatos, sino por este ánimo revuelto y extraño que no me deja decidir qué quiero, qué necesito. El otro día hablaba con alguien de lo mucho que cuesta acostumbrarse a estos días tan cortos después del cambio de horario, y creo que estoy un poco así, luchando contra las nubes y los anocheceres tempranos. Pero me acostumbraré, más pronto o más tarde, y volveré a hacer entradas alegres y más cortas, no como estos desvaríos sin salida de los últimos días.

Por cierto, una buena noticia, para que no se diga: ya tengo nueva fecha para pinchar en el Mojo. El viernes 21 de noviembre. Estoy muy contenta.

2 comentarios:

Iván dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices de Glasvegas y el "efecto Thom Yorke".

Ana Saturno dijo...

Hola, Iván:

Yo a veces creo que es una razón demasiado subjetiva (y por tanto un poco absurda) para decidir si un grupo me gusta o no. Otras veces me digo que es normal, que la voz del cantante es el 70% de las canciones de un grupo. Lo cierto es que no puedo abstraerme cuando una voz me parece desagradable por cualquier motivo.

Supongo que toda la discusión sobre Manos de Topo es el ejemplo claro de que no soy la única a la que le pasa.

Saludos