Mostrando las entradas con la etiqueta variedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta variedad. Mostrar todas las entradas

12.11.09

variedad de jueves con sueño

Estoy empezando el día con esta canción:



Y parece que me voy despertando poco a poco. Ayer por la noche acabé agotada; la mitad de mi primera semana laboral en meses me ha dejado hecha papilla. De todas formas, hoy parece que la cosa ha mejorado algo y no estoy tan cansada. A ver si lo que queda hasta el fin de semana se me hace más llevadero.

Cuando el lunes empecé a escuchar novedades musicales otra vez, decidí organizarme un poco y estoy poniendo estrellitas a las canciones en el MediaMonkey. Lo malo es que todas tienen de 3 estrellas en adelante, porque las que hubieran sacado menos puntuación las elimino directamente. Aún así, hay diferencias entre ellas, también gracias a que se pueden poner medias estrellas. Por ahora, las canciones que han conseguido 5 estrellas son estas afortunadas:

- Something good can work - Two Door Cinema Club (de la que ya hablamos el lunes)
- Spiders - Joakim (de Milky Ways, uno de los discos que tengo pendiente de escucha)
- Back broke - Jr Pinchers & Twin Beatz (pelotazo sacado de The Heatwave)
- Baby can't stop (Aeroplane dub) - Lindstrom & Christabelle

Y las dos que me pongo una y otra vez. Impresionantes:

- Banton boot - Zombie Disco Squad
- Disco balls - Flying Lotus

Yo creo que no está mal. Que en tres días 6 canciones que no había escuchado antes me parezcan dignas de obtener 5 estrellas quiere decir que aún hay esperanza para mí. A pesar de mi poca fe en ser capaz de reengancharme a las novedades, estas canciones son un punto de partida para conseguirlo.

Lo único malo es que al llegar a la oficina me encontré con que me habían roto mis auriculares. Eran sencillitos, de silicona de Pro-Basic, pero a mí me encantaban y me resultaban comodísimos. Y cuando me los puse resulta que por uno de ellos la música iba y venía según movías el cable. Conozco pocas pesadillas peores para siete horas de oficina.

Fui a la tienda donde los había comprado la otra vez y me dijeron que ya no los tenían. Me resigné a comprar unos normalitos que me ofrecieron (los únicos que tenían) y llevo dos días arrepintiéndome. Ya no me acordaba de cómo me pueden doler las orejas por culpa de unos auriculares incómodos. Así que en cuanto pueda tendré que acercarme a otra tienda y tratar de encontrar unos de silicona que está claro que son los que me vienen bien. Podría desarrollar el tema "váyase de baja de maternidad unos meses y descubra cómo le han usurpado todos sus bienes de oficina a la vuelta", pero voy a dejarlo estar antes de que me suba la bilirrubina.

Por otra parte, me acabo de enterar vía Facebook (¡válgame!) de que el single nuevo de Róisín Murphy está disponible para descargar desde aquí. La primera escucha ha sido bastante decepcionante. Hay partes de la canción que me recuerdan a C. C. Catch y eso, se mire como se mire, no puede ser bueno. Por cierto, que al buscar el enlace de la wikipedia me encontré con esto, un blog oficial en español del club de fans de esta cantante en el que no paran de publicarse entradas desde septiembre de 2006. Um. Creo que no tengo comentarios que hacer.

Pasemos mejor a los libros. Hace tiempo les conté que iba a pasar el verano acompañada por la saga de Millenium, que ya terminé y además me gustó mucho. Sobre ella y para no aburrirlos, mejor lean estas dos interesantes entradas, una de Moléculas Inestables y otra del blog de Enrique Páez. En ambas se habla de las críticas que han recibido las tres novelas de Larsson, y la verdad es que son un punto de partida excelente para volver a tratar sobre la función, la utilidad, la degradación y la maleabilidad de los críticos literarios en España, pero creo que voy a dejar ese hilo para otro día en que tenga más ganas de tirar de él.

Después de Millenium le llegó el turno al tercer libro de la serie de Charlie Parker, el detective de John Connolly, que sale en bolsillo. Se llama Perfil asesino y reconozco que después de leerlo me empiezo a cansar de la fórmula. No creo que compre el cuarto, aunque tampoco desecho la idea de leerlo si cae en mis manos. En Perfil asesino hay pocas novedades con respecto a los anteriores y me pregunto si eso sucederá con los siguientes cuatro libros de Charlie Parker, aunque leyendo la sinopsis de la última entrega publicada, parece que alguna novedad que otra sí que hay.

También leí La maravillosa vida breve de Óscar Wao, que me gustó mucho. Además, me pasé todo el libro riéndome porque los personajes hablan exactamente igual que Juan Carlos, nuestro dominicano favorito, y eso le añadía mucha gracia al libro. Que no es, precisamente, un libro de humor.

Supongo que mi próxima lectura será El hombre inquieto, aunque probablemente no lo ataque hasta dentro de unas cuantas semanas. Antes de eso no estaría mal, por ejemplo, terminar de leer el número de septiembre de la Rockdelux y empezar por fin los de octubre y noviembre.

En fin, que sigo con demasiadas cosas entre manos para el poco tiempo que tengo. Claro que eso ya me pasaba antes de que llegara Diego. Va siendo hora de asumir que es algo crónico.

10.11.09

variedad de martes nublado y ventoso

Reconozco que al principio no presté mucha atención a tanta lista p’arriba, lista p’abajo. Vi que en algunos blogs empezaban a elegir que si lo mejor de esto y de aquello, pero yo, nada, en la inopia total. Hasta que no fui a buscar la Rockdelux a mi quiosco no me enteré de qué iba la historia. Empecé a pensar que si era el 25 aniversario de la revista, por qué las listas eran sólo de los últimos años. Y entonces ya caí. Es que están dando una década por terminada. Pues muy bien.

Si empiezo por decir que la década no se acaba en el 2009, sino en el 2010, sé que se me van a revolucionar, así que mejor voy a obviar ese detalle. Pero sí tengo claro que en este blog no se van a encontrar esas listas, ni ahora ni el año que viene. Si ya me cuesta elegir lo mejor de un año, ni les cuento lo que me costaría elegir lo mejor de una década entera.

De hecho, ni siquiera va a haber listas de lo mejor del año esta vez. Sería absurdo siquiera pensarlo, cuando no he escuchado nada de lo que se ha ido publicando en todos estos meses y sólo ahora estoy empezando a hacerlo.

Hoy arranqué el día con el disco de DJ Spooky, The Secret Song. Al principio prometía mucho, pero reconozco que hacia la mitad, o incluso un poco menos, ya me había cansado. Al final, me quedo con 5 million ways to kill a CEO, que sí me parece una canción destacable, y poco más. Lo peor es que leyendo en su web lo que DJ Spooky pretende conseguir con el disco yo me siento poco menos que gilipollas por responder sólo con indiferencia ante el resultado, pero así es la cosa.

Eso me hace preguntarme si estoy un poco oxidada después de tantos meses. Tengan en cuenta que pasé de escuchar música durante 7 u 8 horas al día a no hacerlo casi en absoluto, excepto por los discos que poco a poco le vamos poniendo a Diego. Que sí, son de lo más variado y enriquecedores, pero todos son paisajes ya conocidos, transitados y asimilados, así que es posible que me haya ido anquilosando y ahora me cueste volver a escuchar cosas nuevas. También hay que tener en cuenta que a mí no se me da bien la metafísica de la música. No valgo para eso, mi cabeza se comporta de forma bastante simple en cuanto a los sonidos que le llegan. La música no es algo que se me dé bien analizar, y su relación con el mundo que nos rodea, menos aún. Para eso ya hay muchos buenos blogs ahí fuera y yo prefiero centrarme en las cosas que se me dan bien que imponerme metas inalcanzables. Metas que, además, necesitan un tiempo del que yo no dispongo.

Y esto me lleva al segundo punto del día. Ayer, de camino a mi primer día de trabajo, iba hablando con Jenaro de no sé muy bien qué y le volví a soltar la coña de "Cuando yo escriba un best-seller...". Es una conversación tan recurrente que ya ha tomado el cariz de broma privada para nosotros. Podría explicarles por qué: porque no me siento a escribir desde hace lustros, porque siempre hay excusas para no hacerlo, porque pensar que la literatura me puede salvar de la vida de oficina es casi tan disparatado como confiar en que me toquen los euromillones, porque en el fondo ni yo misma confío en que de verdad vaya a terminar alguna de todas esas novelas que tengo pensadas y esbozadas en una carpeta. Porque si de verdad, como decía Enrique Páez hace unos meses, un escritor escribe mil palabras al día, está claro que yo no soy escritora ni llegaré a serlo nunca. Y ahora viene otro cúmulo de explicaciones para esta afirmación que no pienso desplegar. En fin, nada de lo que me apetezca hablar, ni aquí, ni con nadie, excepto por esos momentos en los que el humor consigue tapar un poco mi desengaño conmigo misma.

Lo cierto es que hoy, a través de esta entrada de Libro de Notas, fui recorriendo enlaces y acabé en el blog del poeta David González. Sí, he leído algunos poemas suyos. Sí, me han parecido bastante bien. Sí, sé que mucha gente considera que sus poemas son buenísimos y que hay otros cuantos que piensan que son muy malos. No, no le he prestado más atención por la simple razón de que no me gusta nada la poesía y no soy capaz de leer más que alguna cosa aislada muy de vez en cuando. Sin embargo, esa entrada de su blog sí me gustó, y sí me llamó la atención lo suficiente como para leerla con detenimiento.

Es muy triste que un poeta del que se habla mucho en los círculos literarios de la nueva literatura española, o como se quiera llamar, sólo haya vendido 7 ejemplares de su libro más nombrado (mítico, como dice él), incluyendo ventas por internet. 7, dense cuenta. Un número de una sola cifra.

Lo primero que me viene a la cabeza al leer eso es que en la industria discográfica se quejan de vicio. Estoy convencida de que la mayoría de los discos que se venden por internet consiguen números mejores, aunque es posible que me equivoque. Lo segundo que me viene a la cabeza son los conceptos de satisfacción y rentabilidad. Escribir es uno de los procesos más difíciles que conozco; claro que también es lo único mínimamente artístico que he hecho. Llegar a un nivel de aceptación y conformidad con el texto que se tiene entre manos puede llevar días, meses o años, pero siempre mucho más tiempo de lo que se emplea en cualquier otra tarea. Una vez alcanzado ese objetivo, el texto en cuestión puede proporcionar dos tipos de satisfacción: la propia, íntima, que todo escritor experimenta al finalizar el proceso de escritura, y la que proviene del exterior y que se alimenta de las alabanzas de los demás una vez hecho público y leído dicho texto. Sin embargo, una cosa es que un escrito produzca satisfacción y otra muy distinta es que dicha satisfacción se materialice de alguna manera. La rentabilidad. Y eso, señores, es algo condenadamente difícil de conseguir.

Esto explica en parte, claro, el éxito de participación en la mayoría de los certámenes literarios de éste y otros países, a pesar de todo lo que uno sabe sobre ellos (y si no, aquí un ejemplo, precisamente del único certamen en el que premiaron un relato mío). Dado que en casi ningún sitio pagan (y de hecho así te lo dicen cuando te piden un relato para casi cualquier cosa), mandar lo que uno va produciendo a un concurso, por muy amañado que esté, hace que al menos se pueda tener una remota posibilidad de pillar cacho.

En fin, que no debería sorprenderme de que pinchar, que es algo que yo creo que se me da bastante peor que escribir, sea una actividad que me reporte mucha más satisfacción y con mucho menos esfuerzo que la literatura. Al menos en los bares tienen claro que al dj hay que pagarle, más o menos, pero algo. Y las horas que dedico a preparar una sesión y pinchar son muchas menos que las que me lleva escribir un relato hasta dejarlo a punto de caramelo.

Llegamos así al tercer punto del día. Después de muchos meses sin revisar mi cuenta de correo de Ana Deluxe (esa chica que pinchaba hace un año y algo, ¿se acuerdan?) la abrí ayer y me llevé una sorpresa mayúscula y muy grata. Resulta que Edu Meteosat (sí, por el grupo del que formaba parte hace unos años), que es uno de los impulsores de la movida nocturna en Las Palmas, ha abierto un local nuevo. Se llama Delta 79 y tiene una programación de lujo todas las semanas, con un montón de djs poniendo música variada y creo que dos ambientes distintos. Digo creo porque comprenderán que aún no he ido, ni iré hasta que Diego pueda pasar una noche sin mamar, aunque ese día puede que esté más cerca ahora que va a empezar con los cereales. Bueno, pues el caso es que me ha escrito Marta, la encargada de la programación, para ver si quiero pinchar allí algún día, así, por las buenas, sin mediación de mis queridos managers (Jenny, Manel y Javi, gracias a ellos existe Ana Deluxe). Estoy más feliz que un niño con zapatos nuevos y sólo me falta llamar para avisar de que en un mes o así podré volver a los platos.

No se me ocurre ninguna prueba mejor de que los milagros existen, exceptuando, eso sí, el hecho de que una de las orquídeas que me regalaron cuando di a luz no sólo no haya muerto sino que le estén saliendo hojas nuevas. Nunca lo hubiera creído de no verlo con mis propios ojos cada día.

PD. Al final parece que si he tenido tiempo para una entrada larga y dispersa de ésas mías. Lo malo es que me ha quedado un poco egocéntrica, así que les pido que me disculpen. Tengan en cuenta que la nebulosa que estaba siendo para mí el mundo exterior sólo se va aclarando poco a poco. Espero poder hablar de cosas más interesantes a medida que pasen los días.

11.9.09

variedad de viernes caluroso

En modo telegrama, me temo.

- Me ha parecido llamativo que tanto la tira de hoy de Zits como la viñeta de Wulffmorgenthaler hablen de Facebook. Junto con Twitter, me da la sensación de que son las dos aplicaciones de internet de las que se habla casi tanto fuera de ellas como el uso que se les da dentro.

- Ayer nos llegó el paquete de Amazon, y algunas de las cajas de los CDs estaban rajadas por algunos sitios. No es la primera vez que me pasa y me va a tocar quejarme de nuevo. No me hace gracia tener que volver a escribirles, pero sigo pensando que el embalaje deja bastante que desear y encima se paga aparte. En cuanto a la lista de discos, a falta del de Wiley que ya lo estoy dando por perdido (mis padres están en Madrid y los mandé a buscarlo por las tiendas; sin resultado, claro), es ésta:

# Dummy - Portishead
# Portishead - Portishead
# Third - Portishead

# Beautiful Freak - Eels
# Electro-Shock Blues - Eels
# Daisies of the Galaxy - Eels

# Bossanova - Pixies
# Trompe le Monde - Pixies
# Doolittle - Pixies
# Surfer Rosa & Come on Pilgrim - Pixies

# Xtrmntr - Primal Scream

# Searching for the Young Soul Rebels - Dexys Midnight Runners

# Welcome Interstate Managers - Fountains of Wayne

# Franz Ferdinand - Franz Ferdinand
# Tonight: Franz Ferdinand - Franz Ferdinand

# Wolfmother - Wolfmother

# Breaking God's Heart: Expanded Edition - Hefner
# The Fidelity Wars - Hefner

# Street Horrrsing - Fuck Buttons

# Ragga Twins Step Out - Ragga Twins

# Black Diamond - Buraka Som Sistema

No es que haya nada demasiado llamativo, pero como ya comenté se trataba de ir rellenando huecos y de conseguir discos que en las tiendas nos hemos hartado de buscar viaje tras viaje a Madrid (como el de Fuck Buttons, que ni sé la de veces que hemos preguntado por él).

- Ana, la preciosa hija de Cristina y Cristóbal, nació el pasado 4 de septiembre y sus padres le están haciendo unas fotos maravillosas que se pueden ver en su blog.

- Hoy es 11 de septiembre y eso significa que este blog vuelve de nuevo a 1973 y todos nos llamamos Allende.



Y ahora vuelvo a desaparecer durante unos días, espero que no demasiados.

15.5.09

variedad de jueves nublado

El día ha amanecido gris en Las Palmas, igual que ayer, después de una semana en la que pensábamos que ya habían llegado el verano y el buen tiempo. Si fuera más crédula o supersticiosa diría que es un favor que me están haciendo las nubes, escondiendo al sol para que no me dé tanta pena estar encerrada en casa por culpa de una contractura en el pie. El médico de urgencias que me vio ayer, cuando el dolor que llevaba arrastrando desde el sábado me tenía ya caminando como si fuera Pozí, escribió Reposo dos veces en el parte y lo subrayó, así que decidí hacerle caso, quedarme a vivir en el sofá con la pata en alto y pelearme con la cagarruta de conexión VPN con la que tengo que conectarme a la oficina para poder trabajar desde aquí. Si no fuera porque la conexión se me desconecta cada dos por tres y tengo que volver a entrar, diría que mi nivel de productividad durante el día de ayer estuvo cerca del máximo. Es increíble lo que hace no tener a gente alrededor preguntando todo tipo de dudas informáticas, avanza una que da gusto con el trabajo pendiente.

Volviendo al tema de las nubes, y como no podía ser de otra forma, Chet Baker me está acompañando para empezar el día. Sólo hay dos discos que me gusta escuchar en estas condiciones, y son los que ven en las fotos.

Sí, Chet está viejuno ya en este disco. Además, aparte quizá de How deep is the ocean, no aparece ninguna de sus canciones más conocidas, como My funny valentine o Time after time. Sin embargo, yo prefiero al Chet trompetista antes que al cantante (aunque aquí cohabitan las dos vertientes) y, a pesar de tener otros discos suyos, siempre vuelvo a éste una y otra vez. No será muy conocido, es posible que no sea de los que están mejor considerados, pero a mí siempre me ha parecido una pequeña joya.

En cuanto al disco de Miles Davis, para qué decir nada. Sí hubo una época en la que escuché bastante el Kind of Blue, por ejemplo, y también me sucede lo mismo, que tengo otros discos suyos y todos me gustan mucho, pero Ascensor para el cadalso es el único que llega a emocionarme. Es curioso que me pase con un disco que se supone que no es uno de los mejores de Miles, y que de hecho en Allmusic, por ejemplo, se puede leer que no vale nada separado de la película, pero yo no sé cuántas veces lo habré podido escuchar, cuantas tardes de frío y lluvia, y siempre está ahí, para acompañarme. La película, sin embargo, no la he visto nunca.

Hay otro disco que tenía que haber aparecido en Los Latidos si las entradas hubieran seguido su curso normal. Jenaro estuvo en Madrid por temas de trabajo y se acercó a CD-Drome para ver si me encontraba algún disco de Hefner, que yo sólo los tengo en cinta, pero eso es misión imposible. Así que estuvo hablando con el dependiente, que no era el mismo que nos ha atendido otras veces, cuando vamos en Navidad con demasiado poco tiempo y demasiados discos pendientes en nuestras listas, y él le recomendó éste de entre los que tenían de Darren Hayman.

Al chico de CD-Drome: gracias, gracias, gracias.

No sé si el disco hubiera calado de la misma forma en mí si lo hubiera escuchado de otra manera, pero lo cierto es que lo pusimos por primera vez hace dos fines de semana, en el coche, mientras recorríamos las sinuosas carreteras del interior de Gran Canaria en busca de la primavera. Resulta difícil expresar con palabras la sensación de recorrer carreteras desiertas bañados por el sol, con la brisa colándose por las ventanas y las flores de mil colores rodeándonos en las laderas, sin mapa ni destino concreto, y con los primeros acordes de Civic pride regalando nuestros oídos. Creo que la magia duró al menos cuatro canciones, durante las que no pronunciamos una sola palabra, hasta que, pasada Losing my glue, me atreví a hablar para decir que ésa era una de las canciones que yo ya había escuchado antes. Lo que no dije, y debí decir, es que había una diferencia abismal entre oírla en el ordenador, mientras estaba trabajando, sin poder prestarle mucha atención, y aquel momento de paz absoluta en el que Darren Hayman se colaba de nuevo en mi vida para hacerla un poco mejor.

El disco es una maravilla y deberían correr a comprarlo si aún no lo han hecho.

--

Ya es viernes cuando sigo escribiendo. Ayer fui de nuevo al médico, me mandaron más reposo y empiezo a desesperarme por no poder moverme ni salir de casa, pero parece que no me queda más remedio que estar quieta y con el pie en alto. Resulta curioso que me pase esto justo después de publicar la que pensaba que sería la despedida del blog, porque ahora tengo todo el tiempo del mundo para dedicarme a escribir. Ironías de la vida, me imagino, como el hecho de que por esta situación el blog no se vaya a quedar en 666 entradas.

Al volver del médico, me encontré con el CD de Anntona en mi buzón. Lo puse en cuanto llegué a casa y es lo único que escucho desde entonces, una y otra vez. Y me emociono igual cada vez que suena Tú hueles mejor.

Cambiando de tercio y dado que el país lleva unas cuantas semanas (¿o debería decir lustros?) tomado por el fútbol, no estaría de más mencionar que este fin de semana empiezan los playoff de la liga ACB. Para no variar, el Granca se enfrenta de nuevo con el Unicaja, que es el equipo de Aíto este año. Podríamos llamarlo mala suerte, déjà vu, destino cruel o como quieran, pero en el fondo sólo es el resultado de no haber sido capaces de ganar los dos o tres partidos que hubiéramos necesitado para quedar en 5º puesto y no 6º y así enfrentarnos con el Real Madrid, que a priori me parece mucho más accesible. Tal y como dijo mi amigo Jose hace ya unos meses, el Real Madrid de esta temporada no enamora nada.

Y si les digo la verdad, el Kalise Gran Canaria tampoco. Quizá sí en la primera vuelta, incluída la jornada histórica en la que nos pusimos líderes después de ganar precisamente al Unicaja, pero desde luego no en la segunda, cuando el equipo ha ido de capa caída y ha terminado tirando por la borda los buenos resultados que habían ido consiguiendo. Sí, es la temporada con mejores resultados del equipo en toda su historia. Pero podría haber sido mucho mejor.

Supongo que aún podría serlo, en caso de conseguir pasar a las semifinales de los playoff, pero para pensar eso sería necesario que creyera en los milagros y, la verdad, nunca he sido tan ingenua.

No se crean que tengo mucho que contar aparte de todas estas boberías. Ésta bien podría ser la entrada más insustancial de la historia del blog, aunque a estas alturas, qué más da. Pero supongo que es mejor que lo deje aquí antes de que esta entrada empiece a devorarse a sí misma en el reino de la nada. De todas formas, no les aseguro que no vaya a seguir desvariando durante cualquier otro rato de este encierro obligado.

17.2.09

variedad de martes ventoso

Esta imagen pertenece a la galería de Relleno de Mono en Flickr, y la vi ayer en el blog de Wooster Collective. Hay más como ésta, y todas me parecieron muy simpáticas. Los de Wooster siguen publicando auténticos tesoros cada día y me apetecía empezar con esta foto el cúmulo de desvaríos que será esta entrada.

En mi sección de lecturas, aparte de terminar Homo Sampler esta semana, he seguido leyendo los dos libros que tengo sobre el embarazo, y que voy consultando poco a poco según pasan las semanas. El primero, más serio, es la Larousse del embarazo. Está muy bien, es instructivo, práctico y muy sencillo de leer. Soluciona casi todas las dudas que se le puedan presentar a una (y para el resto ya están las compañeras de trabajo con niños pequeños).

El segundo, Embarazada, de Kaz Cooke, me lo compré por casualidad después de estar echando un vistazo en la librería. Al principio, cuando lo cogí en la tienda y empecé a ojearlo, lo miré con un poco de recelo, no es el tipo de libros que me suelen llamar la atención. Sin embargo, me hizo gracia lo que estaba leyendo y decidí llevármelo. El resultado es que llevo unos días de diversión continua cada vez que lo abro, ataques de risa incontrolable incluidos. Creo que hacía tiempo que no lloraba tanto de la risa, y eso es bueno. No sustituye a un libro más serio y completo como la Larousse, pero para desdramatizar un poco y relajarse es estupendo.

En el apartado musical también ha habido alguna que otra adquisición por culpa de una visita al Daily Price, ese antro de perdición, el sábado pasado. Esta vez Jenaro y yo nos moderamos bastante y acabamos cada uno con tres discos, al módico precio de 3'50 € casi todos (excepto el de Lily Allen, que me costó 5'45 €). Yo sigo sorprendiéndome cada vez que voy con las cosas que se pueden encontrar, sobre todo porque muchas de ellas serían impensables de ver en una tienda normal de Las Palmas. Los discos que compré son éstos:

No he oído completo el de The Bug, pero en la primera escucha parece que todos están en buenas condiciones. Esto de comprar cosas de segunda mano así de baratitas es estupendo. Bueno, es estupendo para todo menos para las estanterías de CDs, que cada vez tienen menos hueco libre. La única pena que me quedó de la visita a la tienda fue que encontré un disco de A House, pero no era el que me hubiera gustado.

Mientras, además de seguir enganchada al Spotify - la cosa funciona así: cada vez que alguien menciona algún grupo que no he oído en uno de los blogs que leo, voy derechita al Spotify y busco alguna canción; a veces se encuentran y otras, no, pero me lo paso en grande buscándolas -, estoy en el proceso habitual de limpieza de mp3 en el ordenador. Esta vez no he encontrado nada que me parezca excepcional, aunque sí algunas canciones que me gustan, como de costumbre.

Estuve escuchando también el disco nuevo de Lily Allen, y me gustó, aunque las sensaciones que me produce son bastante distintas a las del disco anterior. Tengo la sensación de que es un disco mucho más mesurado, más sereno. Tiene algunas canciones fantásticas y otras que me parecen más prescindibles (como el anterior, por otra parte), pero me falta algo de la chispa que tenía el otro. No sé si llamarlo frescura o descaro o simplemente novedad, pero echo de menos algunos de los sonidos que me resultaban característicos en su música. De todas formas, no me parece que sea ni para echarla a los leones ni para pensar que es uno de los discos del año, que son algunas de las cosas que he leído por ahí. En mi opinión es un buen disco de música pop, y para mí es suficiente.

Por supuesto, la vida real es bastante más dura que este mundo hecho de imágenes y sonidos. No para mí, que no puedo quejarme, sino, por ejemplo, para todos esos inmigrantes a los que la policía de Madrid parará cada día por la calle en una muestra más del delirio xenófobo, prepotente y absurdo con el que se está gobernando esa ciudad. También para las 21 personas que murieron en la costa de Lanzarote hace dos días, intentando alcanzar una vida mejor que ya no podrán tener. Seguimos sumando cadáveres en las costas y vidas destrozadas en el interior, pero no parece que eso le preocupe demasiado a nadie.

No a las televisiones, desde luego, que están entretenidas convirtiendo en basura todo lo que tocan y emitiendo juicios y opiniones alarmistas sobre todas esas cosas que no quieren conocer (vi una noticia en el Telediario en la que diseccionaban la cuenta de Tuenti de la pobre chica que asesinó su ex novio en Sevilla y no daba crédito a lo que estaban diciendo). Y entre carroña y carroña, programas de cotilleos con los mismos protagonistas que hace seis, ocho o diez años, viviendo permanentemente a costa de un supuesto entretenimiento del público.

De la famosa trama del PP no les cuento nada, porque he pasado de escudriñar las noticias intentando desentrañar qué estaba pasando a tener la desagradable sensación de que, termine como termine la cosa, al final acabarán tomándonos el pelo entre todos como siempre. Puestos de trabajo por la cara, coches, pisos, viajes, mucho dinero y muchas empresas. Eso es lo único que veo cada vez que leo alguna noticia al respecto. Ah, sí, y muy poco interés investigador, por supuesto.

Así que vamos a olvidarnos de todo esto y hablar de algo mucho más prosaico. Este fin de semana se celebra la Copa del Rey de baloncesto y al Granca le ha tocado jugar contra el último equipo que a mí me hubiera gustado, el Unicaja. ¿Por qué no lo quiero? Porque los entrena Aíto, y yo creo que no se nos da nada bien atacar a la defensa cerrada que suelen presentar sus equipos, con presión al límite desde que se pone en juego cada balón. Ya le tenía bastante manía al Joventut cuando lo entrenaba él, así que espero no acabar igual con el Unicaja.

Si nos ponemos optimistas y tratamos de olvidar que nunca hemos ganado un partido de Copa en las otras cinco veces que nos hemos clasificado, podemos leer este artículo del Canarias Ahora, por ejemplo. O ver el estupendo vídeo que han preparado en la Televisión Canaria, que por una vez en la vida parece que están dispuestos a darle minutos al baloncesto en su programación (y eso que el equipo es el Granca, pero esa ya es otra historia). O tomar la famosa frase de Obama como un mantra y recitarla mientras se mira a este Savané obamizado que les pongo aquí por cortesía de mi amigo Dani, que sí tiene la suerte de irse a Madrid a ver la Copa en directo y me prestó el dibujito.

Con un poco de suerte, o quizá con un milagro, habré aprobado el carnet de conducir para cuando vaya a empezar el partido. Y si no, seguiré intentándolo, que ahora al menos ya sé lo que es suspender y da mucha rabia, pero nada más. Cosas peores se han visto, digo yo.

PD. Iba a contarles lo mucho que alucinamos el viernes viendo Supernanny, pero al final se me han ido quitando las ganas. Eso sí, hubo un momento del programa, ése en el que el niño, con sus 4 añitos, grita "no me dejáis hacer nada, hijos de puta" a sus padres, que Jenaro y yo creemos que debería pasar a la Historia, con mayúsculas, de la televisión. Droga dura.

30.1.09

variedad de viernes nublado

Hacía sol hasta el momento en que decidí salir de la oficina, lo prometo. El día estaba igual de espléndido que ayer, y eso que los compañeros de Tenerife nos habían dicho que allí llovía y yo les había dicho de bromas "A ver si ustedes nos van a traer la nube para acá". Y nos la trajeron, vaya si nos la trajeron, gris oscura y llena de agua como toda nube que se precie. Categoría superior. Así que la esperada salida fue un poco menos alegre de lo esperado, y es que no saben cómo cambia las cosas en un momento ver el sol o no verlo.

Aún así, es viernes, y la alegría de tener un fin de semana por delante lleno de planes no pueden estropearla cuatro gotas de nada. Y ahora dejo el parte metereológico y voy con las chorradas habituales.

Por ejemplo, que al final me voy a sentir obligada a escuchar el disco de Animal Collective de tanto como se está hablando de él. Creo que no he escuchado entero ninguno de los anteriores, aunque sí canciones sueltas de las cuales algunas me gustaron y otras no me llamaron la atención en absoluto. En principio el tipo de música que hacen no es de los que me entusiasma, de hecho ni siquiera me inspiran mucha curiosidad. Para mí pertenecen a ese abanico de grupos que "hay que escuchar" porque están en boca de todos o se han puesto de moda en determinados círculos o son el hype de la temporada o llevas años oyendo hablar maravillas de ellos, pero que en el fondo me dan muchísima pereza. Todas esas razones para escucharlos son ajenas a la única que debería importar: que yo crea que puedan gustarme. Y supongo que por eso me hago tanto la remolona con ellos, aunque al final me pondré a oírlos y los mismo hasta me gustan. La portada del disco, eso sí, no puedo verla ni en la pantalla ni impresa, porque me cojo unos mareos de impresión nada más ponerle la vista encima (la pongo aquí porque soy masoca, por supuesto).

Y mientras me decido a atacarlo estoy entretenida escuchando la lista de las mejores 100 canciones del año pasado según Pitchfork, gracias al Spotify y al enlace que vi en Escolar.net (ese estupendo blog en el que los comentaristas padecen algún tipo de disfunción que los hace decir siempre estupideces, como esa manía de poner un comentario sólo por ser el primero en hacerlo; nunca lo voy a entender). Luego atacaré las 500 desde 1978, que también están enlazadas.

Por cierto, que nada más abrir la lista de reproducción me encontré con algunas canciones en color berenjena en lugar de blanco y, al pinchar en ellas, lo que ya me imaginaba: un cartelito con el aviso "This track is currently not available in Spain". O sea, que naranjas de la China para los españolitos. Lo que me pregunto es si estas canciones han desaparecido estos días o nunca estuvieron disponibles.

Más cosas sobre canciones. Estos días, además de acabar más saturada del Just Dance de Lady Gaga que de la famosa Tenía tanto que darte de Nena Daconte (es que está ahí cada vez que veo alguna cadena de música en la tele, y encima no me gusta nada), he estado enganchada a algunas canciones que lo mismo acaban con mi reputación de oyente. Ah, no, si yo no tengo de eso. Bueno, pues entonces les diré que el mono de no pinchar está consiguiendo que mueva como loca los lóbulos de las orejas en el trabajo, lo más que me permito mover, mientras escucho canciones como ésta:


Pueden criticarme todo lo que quieran, pero qué quieren que les diga, no sé ni cuántas veces he podido escucharla durante estas últimas semanas, y mis ganas de ponerla a todo volumen y mover las caderas siguen intactas. Si en lugar de pensar que estoy loca se han vuelto locos por la canción, les diré que se llama Floor on fire, y es de Pitbull (feat. Lil Jon & Machel Montano). La pueden encontrar en el fantástico blog de Felicia, First Up!, pero tendrán que rebuscar un poco porque no se pueden enlazar las entradas individuales.

En una línea parecida, otra canción que me parece un pelotazo es la versión de Head, shoulders, knees and toes que hizo K.I.G, y que supongo que ya la conocen porque la he visto en unos cuantos blogs. Les dejo también el vídeo de YouTube para que la oigan, aunque la canción la pueden encontrar en esos enlaces.


Wale hizo una reversión de esta canción hace poco, y está bien, aunque a mí se me hace un poco corta, así que creo que me quedo con la de K.I.G.

Por último, otra canción que me encantaría pinchar si pudiera (ni se imaginan el mono que tengo, pero el único sitio donde querría pinchar ahora es en el Mojo, que es donde podía poner estas cosas, y allí son demasiadas horas para lo que podría aguantar), es Ready or not (Original Mix) de CLP (Chris de Luca). De hecho, todo el EP me parece fantástico. En YouTube sólo está la versión remezclada por Diplo y yo prefiero la original, así que no lo pongo aquí.

Canciones pinchables de estas últimas semanas hay un montón, pero con estas tres creo que ya les he dado bastante la lata.

Ya está en la calle el número 29 de la revista de Ladinamo, y a mi buzón llegó anteayer, así que tengo un montón de cosas interesantes para leer el fin de semana. Nada más abrirla me encontré con un primer artículo que habla sobre la gentrificación y, entre otras muchas cosas, de Triball, así que desde el principio este número promete tanto como los anteriores. Si no la han conseguido por ahí, el número anterior, el 28, se puede leer en la web, y ya les digo que vale mucho la pena.

Últimamente las cosas están un poco peliagudas por aquí. Digamos que no trabajo en el mejor sector del mundo ahora mismo y, aunque no dejo que la preocupación por palabras como crisis o quiebra llegue a embargarme, reconozco que es inevitable sentir una cierta inquietud sobrevolando la oficina. Así que me refugio en los chistes de Zits, que cada día me gustan más (le coges de verdad el tranquillo cuando llevas unos días leyéndolos), y algunos de Dilbert, a quien acaban de despedir y pone a prueba el sentido del humor de cualquiera en esta situación. Por ejemplo:


Otra cosa que se puede hacer es irse al cine a ver cualquier comedia chorra, como las francesas por las que yo tengo debilidad. La semana pasada vimos Bienvenidos al norte (Bienvenue chez les Ch'tis), y por mucho que no vaya a cambiar la historia del cine, a mí me proporcionó 89 minutos de reírme sin parar. Tampoco le pedía más.

Lo que ya no me hace tanta gracia es que ya estén preparando la adaptación al estilo yanqui. Siempre igual, qué manía. Ahora pondrán a Jim Carrey o Adam Sandler como protagonista y para qué queremos más, un horror calcado a tantos otros que hay. No crean que no hay comedias estadounidenses que me gusten, que sí hay y muchas, incluso algunas muy chorras, pero reconozco que hay algunos actores a los que no puedo ver ni en pintura.

Creo que lo único que me queda por contarles es que el Granca, después de unas semanas un poco delicadas, parece que está remontando el vuelo y lleva ganados los últimos dos partidos. La verdad es que esta vez había motivos para los malos resultados: viajes maratonianos por culpa de la Euro Cup, que todos los años por estas fechas le pasa factura a los jugadores y que en el fondo no sabemos muy bien por qué seguimos jugándola, y lesiones inoportunas en jugadores clave, como Freeland y Moran (yo sigo convencida de que el equipo juega mucho peor cuando Moran no está, y Freeland estaba siendo nuestro mejor pívot este año). Además, después de un inicio de temporada fantastico, English y Norris, dos de los jugadores en que más fe tengo para que el equipo sea efectivo, han tenido unas semanas bastante flojas. Por suerte los dos lesionados están recuperados, English está de vuelta con unos números impresionantes, aparte de que verlo jugar últimamente es todo un espectáculo, y yo creo que Norris tampoco pasará mucho tiempo sin recuperar los números del incio de temporada, aunque más que sus números creo que lo importante es cómo marca los tiempos del equipo.

En fin, si quieren ver al equipillo, aprovechen que este sábado, o sea, mañana, nos retransmite La 2 contra el Barça, en el partido inverso al que nos retransmitieron el año pasado (cuando La 2 vino a nuestro pabellón después de muchos años sin hacerlo en liga regular). Al Barça aquí le tenemos tomada la medida, pero en casa de ellos no sé qué tal saldrá la cosa. De todas formas, yo me plantaré mañana delante de la televisión para animar como debe ser, si hace falta hasta con gorros y matasuegras.

19.1.09

variedad de lunes con cansancio

Durante los últimos días, Los Latidos debería haber tenido muchas más entradas que las que de hecho hubo, pero diversos motivos aburridos y fastidiosos me impidieron dedicar más tiempo a escribir aquí. Les doy la lista y ustedes pueden poner el orden de importancia si quieren: mucho trabajo, mucho catarro y algo de pereza. En resumen, poca diversión.

La pereza venía motivada por el trabajo; después de estar un montón de horas al día pegada a la pantalla del ordenador me quedaban más bien poquitas ganas de encender otro en casa para ponerme a escribir. Tengo incluso correos electrónicos por contestar que debería haber escrito sobre la marcha, y ahí siguen. En fin, qué les voy a contar, seguro que saben de qué estoy hablando.

Para colmo, la reclusión impuesta por mi estado griposo hizo que me enganchara a dos entretenimientos de lo más absurdo: un juego de puzzles en la Nintendo DS y tres o cuatro programas del canal Decasa. El juego de los puzzles sólo está en japonés, así que cuando acabé todos los de la primera categoría, que eran puzzles de piezas clásicos, no sabía si iba a poder seguir con los otros. Pero si hace unos años me pasé horas y horas pegándome con juegos de cartas en japonés que no entendía en la Game Boy, no sé por qué iba a ser distinto ahora. Las adicciones y la cabezonería, cuando van juntas, son peligrosas.

Hace unos días, como todos sabrán ya, los propietarios de Público destituyeron a Nacho Escolar como director, para nombrar en su lugar a Félix Monteira, trabajador del grupo Prisa durante muchos años. En mi línea crítica habitual con los medios de comunicación españoles, se imaginarán que Público me merecía una opinión igual de dura que la que tengo de El País desde hace muchos años. Bien es cierto que por motivos distintos: me faltaba profundidad y rigor en muchas noticias, aunque era de agradecer que hubiera un periódico con una línea editorial algo distinta de la habitual supeditación a las grandes empresas y al capitalismo mal disimulada. Sin embargo, a pesar de que me gustaría decir que hay que darle una oportunidad al nuevo director antes de caer en el pesimismo y esperar que el cambio no estropee las cosas buenas que tenía el periódico, me temo que otros acontecimientos no me dejan mucho lugar para la esperanza. Me refiero a esta entrada en el blog de Antonio Jiménez Morato en la que explica que también a él le han dado vacaciones forzosas.

Es una lástima que en este país sigan sin entender que la diversidad de opiniones y puntos de vista da empaque, color y alegría, y que además es necesaria. Ojalá los medios de comunicación no se comportaran como ejércitos en los que no se admiten voces disonantes. Igual por eso en España estamos cada vez más sumidos en un bipartidismo absurdo.

Lo último que tengo que decir sobre este tema es que la actitud de Nacho Escolar, contestando a todas las preguntas que los lectores de su blog quisieron hacerle, le honra muchísimo. Más de uno podría aprender.

Cambiamos de tercio y les cuento que los Reyes Magos fueron muy generosos y me trajeron un montón de regalitos, sobre todo en las siguientes categorías: libros, discos y ropa de premamá. Ahora tengo una pila de lecturas pendientes y otra de discos para escuchar, que sólo abandonan la montañita que se ha creado al lado de la cadena cuando han sido suficientemente exprimidos.

Además, en el colmo de las buenas nuevas, hace un par de días llegaron a mi buzón los dos últimos lanzamientos de Birra y perdiz, ese maravilloso sello. Ísimos, el disco de Espanto, es una preciosidad y me ha tenido cantando El último día de las vacaciones durante horas. Y el de Kokoshca, a los que no había oído aún, me ha sorprendido muy gratamente. Si lo hubiera escuchado antes, no me cabe duda de que estaría entre mis discos preferidos del 2008. Energía, frescura y letras muy divertidas: el tipo de canciones que me hacen tener aún más mono de pinchar. Anda que no nos lo hubiéramos pasado bien cualquier viernes o sábado por la noche a ritmo de Kokoshca.

Y mis lecturas, que no avanzan. Sigo empantanada con Homo Sampler, es de esos libros que necesito leer despacio. Lo estoy disfrutando mucho, eso sí, aunque me desespero un poco de ver que necesito tanto tiempo para digerirlo. La Rockdelux de este mes ni la he hojeado aún, aunque eso tampoco es tan llamativo. Mi relación con la revista es de vaivenes: hay meses que me lanzo a romper el plástico y diseccionarla según estoy saliendo del estanco y otros que languidece sobre una mesa hasta que me animo a hincarle el diente.

Y para colmo, se avecina un nuevo acontecimiento para dentro de un par de días. Kiko Amat publica novela nueva (Rompepistas) y una aquí presente no puede esperar a tenerla en sus manos. Claro que cuando se dice que se publica el día 22 de enero, los habitantes de las islas, o la periferia en general (no estoy muy segura), tenemos que sumar un plazo de entre quince días y un mes hasta que por fin llega a nuestras librerías. Así que esta vez casi que voy a aprovechar que mis padres van a principios de febrero a Madrid para hacerles un par de encarguitos...

Por cierto, ese mismo día en la Fnac de Callao hay una presentación de Homo Sampler a cargo de Eloy Fernández Porta, así que los afortunados que estén cerca podrán matar dos pájaros de un tiro.

Los dejo con una curiosidad. En este vídeo de Mike Skinner las imágenes playeras son nada más y nada menos que de mi isla, Gran Canaria. Más concretamente, de la playa del Inglés, probablemente uno de los lugares de vacaciones preferidos para las hordas de adolescentes ingleses con las hormonas a flor de piel y afición por el alcohol a precios normales. La cerveza que aparece en las imágenes es la Tropical, que es la "cerveza nacional" de la isla. Vamos, que aquí es un objeto de veneración con su grupo de fans en el Facebook y todo. Y es que está buenísima.

La canción es Fix but you know it y aquí está el vídeo, gracias a José Ignacio, que me lo mandó por correo:



Volveré con todas las cosas que me estoy dejando hoy en el tintero.

5.12.08

variedad de viernes casi polar

Ayer por la mañana, cuando llegué al trabajo, me dolían muchísimo las orejas del frío. También las manos, que las tenía congeladas, y me arrepentí varias veces de no haber cogido unos guantes antes de salir. Porque guantes tengo, pero no los he usado nunca en Las Palmas y me parece casi demencial la idea de hacerlo ahora. No sé a cuántos grados estamos, pero son muchos más que los que habrá en Madrid o en Toledo. Y sin embargo, yo, que he sobrevivido al frío del más crudo invierno de esas dos ciudades, estoy ahora congelada aquí.

Dicen que es la humedad, que se te mete en los huesos y por más que te abrigues es difícil combatirla. La sensación térmica es bastante menor que lo que marcan los termómetros y así estamos todos, congeladitos. Por suerte hoy parece que no hace tanto viento y gracias a eso mis orejas y mis manos siguen en su sitio.

El primer efecto del frío han sido las ganas de pasarme las tardes en el sofá, bajo una manta. Cosa que al final no he hecho en toda la semana, así que no sé para qué lo pienso. El segundo efecto han sido las ganas de escuchar canciones de Navidad, supongo que ayudado también por el hecho de que ya estén plantando flores de pascua en los parterres de la ciudad y que las casas y las calles empiecen a lucir la iluminación navideña habitual.

No sé si este año encontraré alguna que supere mis villancicos preferidos. Por lo pronto, estoy disfrutando mucho con las canciones de My Morning Jacket que contenía esta entrada de El Ruido de la Calle, especialmente con X-mas Curtain, que me parece preciosa.

Escuché el disco nuevo de Nacho Vegas, y acabé con la misma impresión que loveof74. No me pareció que estuviera mal, pero sí que no tenía nada nuevo. El mismo sonido que sus discos anteriores, la misma cadencia, todo igual. Lo que pasa es que a sus canciones antiguas les tengo mucho cariño de tanto oírlas, que Jenaro pone mucho sus discos en casa, y éstas todavía las miro de lejos. Y no sé si oiré este disco lo suficiente como para cambiar de opinión. Por ahora, me quedo con las otras.

Estuve escuchando también el disco de Calle 13, y también acabé con una sensación agridulce. Algunas canciones me gustaron bastante. Incluso No hay nadie como tú, que la primera vez que la oí me horrorizó porque me parecía una canción de Café Tacvba y no de ellos, ha acabado por convencerme más. Pero hay otras que me saturan, que me parecen metidas con calzador, como si en algún momento se les hubieran acabado las ideas y hubieran terminado por rellenar con material de segunda categoría. Sólo lo he escuchado una vez, así que es posible que vaya cambiando de opinión, aunque alguna que otra canción dudo mucho que vuelva siquiera a escucharla.

Y mientras yo trato de ponerme al día poco a poco con los discos que tenía pendientes, en muchos blogs van saliendo las listas de lo mejor del año. En otros, como Bailar sobre arquitectura, se cuestionan la necesidad o la conveniencia de sacarlas tan pronto. En el fondo yo no sé si la lista de los discos que más me han interesado este año podrá cambiar algo durante este mes, pero tengo claro que a mi conciencia le está pesando más de la cuenta no haber escuchado algunos discos aún. Ya no se trata sólo de que lo piense de vez en cuando, sino que el miércoles me pasé toda la noche soñando con el disco de Bon Iver, ése que a todo el mundo le ha maravillado y que yo sólo escuché una vez y no me llamó la atención en absoluto. Y no fue un sueño agradable, sino una pesadilla en la que el título del disco, materializado en letras grandes con vida propia, me perseguía por la ciudad.

Es verdad que con el embarazo sueño mucho más que antes, y que tengo muchas más pesadillas. Pero que un disco cuya música no reconocería me persiga me parece ya el colmo de la irrealidad. Supongo que acabaré por escucharlo de nuevo, aunque sólo sea por si acaso vuelve a visitar mis sueños.

En otro orden de cosas, esta mañana me encontré con la desagradable sorpresa de que han cambiado la apariencia de Google Reader, sin darle opción al usuario a escoger la nueva o seguir con la antigua. El resultado es que el plugin Better GReader ya no me sirve, y ahora no puedo ver los feeds con tanta amplitud como antes. Les parecerá una tontería, pero a mí me han hecho la pascua. Odio acostumbrarme a determinadas cosas que forman parte de mi rutina diaria y que de pronto me las cambien sin más ni más. Y que el resultado sea que me las descuajeringan, claro.

El apartado literario viene un poco extraño hoy. He recibido hace un momento un correo electrónico de la librería Fuentetaja en la que me informan de que han decidido otorgar los 1os Premios Librería Fuentetaja "con la intención de destacar valores democráticos y cívicos indisolubles con la función intelectual de difusión de la cultura que ha sido siempre el fundamento de existencia de la librería". Los premios, que se escogieron el pasado 18 de noviembre, son tan curiosos como esto:

  • Por lo que representa en favor de los derechos humanos a escala universal -> Barack Hussein Obama
  • Por el conjunto de su obra en favor de la libertad -> Fernando Savater
... Y así hasta seis. No es que me parezca mal que decidan dar unos premios, son muy libres de hacerlo, pero reconozco que al leer las categorías y los nombres me quedé casi en shock. Supongo que no pretenderán que algunos de los premiados se presenten el día de la entrega de premios, por no decir ninguno. Además, no entiendo muy bien la necesidad de que una librería otorgue unos premios de ese tipo, al margen de hacerse publicidad, claro. Si a eso le sumamos todo lo que pasó entre el año pasado y principios de éste, la verdad es que resulta casi tragicómico.

En el apartado libros les cuento que ya tengo Homo Sampler, por fin, pero no he podido ni empezarlo, así que durante este maravilloso puente pretendo ocupar mi sofá con mi mantita y mi libro todas las horas que pueda. Aún así, nada más leer la contraportada ya me puse a darle vueltas a esa primera frase: "¿Por qué las mujeres con clase tienen novios grunge?", más que nada porque yo llevo muchos años preguntándome (y preguntando a los demás) por qué a los punkis, alternativos, hippies y demás variantes les gustan tanto las pijas. Dudo mucho que el libro tenga la respuesta, pero en realidad tampoco me quita el sueño.

Esta semana he estado experimentando eso que eufemísticamente se conoce como "un pico de trabajo" y no he podido pasarme mucho por aquí (más que nada porque llegaba a casa sin ni pizca de ganas de encender otro ordenador). Espero poder subsanarlo en los próximos días, pero si aparezco y desaparezco como el Guadiana, ya saben por lo que es.

12.11.08

variedad de miércoles raro

Más vale que no les cuente cuántas veces he intentado desde el lunes sentarme a escribir unas líneas aquí. Estos días están siendo rarunos, rarunos y voy a tener que pedirles un poco de paciencia, porque me siento demasiado espesa como para poder juntar palabras con sentido. Pero en fin, voy a intentarlo de todas formas.

Supongo que lo primero de lo que debería hablar es del WOMAD. Por diversas razones no vi demasiados conciertos, aunque no debería sorprenderme mucho por eso: me pasa todos los años. No un festival agradecido para el público, hay que tener mucha resistencia para estar allí unas cuantas horas. Para empezar, porque programan casi todos los conciertos de forma alterna, y eso significa, por un lado, que se masifican de una forma exagerada y, por otro, que si algo no te gusta, no te queda más remedio que aguantarte hasta que empiece aquello que sí quieres ver (y eso en ocasiones son un par de horas sin nada que hacer más que deambular entre riadas de gente). Por otra parte, los errores de imprenta y los cambios de horario a última hora volvieron a hacerme la pascua y sigo sin entender que sea tan difícil hacer bien un programa.

El caso es que si algo me quedó claro de los conciertos que vi fue que la victoria de Obama en las elecciones de Estados Unidos podría muy bien haber sido el subtítulo del festival. La mayoría de los músicos hicieron referencias al asunto, pero no de forma tangencial, sino como tema principal del concierto y de la noche. Antibalas abriendo con su explicación de la canción "Sí se puede" (dicen que la compusieron hace diez años) y poniendo a todo el mundo a corear el estribillo, incluso haciendo que un pequeño reducto de fans del baloncesto pervirtieran la frase para cantarla con el sonsonete de los partidos; DJ Yoda incorporando partes del discurso de Obama en su sesión y consiguiendo que todo el mundo asintiera en silencio cuando sonaba el "Yes, we can".

La sesión de DJ Yoda, dentro de la gira DJ Yoda's Magic Audio Tour, no fue temática, como la del Sónar, y estuvo bastante bien. Tuvo menos altibajos que aquélla, lo que se agradece. Había, claro, subidones cada cierto rato, pero fue más sostenida y te permitía disfrutarla más. Además, lo pasé tan bien escuchando un rato de Wearing my rolex y Night sin haberlas puesto yo que le perdono hasta que pinchara We will rock you. Por cierto, mientras que con Wearing my rolex consiguió mantener el ambiente bastante alto, cuando sonó Night hubo desconcierto general. Me resulta un poco complicado entender por qué una canción sí y la otra no, sobre todo porque las dos me gustan mucho. Quizá Night no sea tan inmediata y necesite más escuchas, no sé.

Vi también la sesión del jueves de Mr. Benn. El pobre tuvo que abrir el festival a las siete de la tarde para cuatro gatos. Aún así estuvo pinchando una hora y si no le llegan a bajar el volumen de la música para echarlo sin más contemplaciones, hubiera seguido. Me gustó mucho la sesión, excepto un ratito en el que bajó el ritmo con Massive Attack y un par de canciones en la misma línea y pensé que se estaba despidiendo, pero luego volvió a subir y no entendí nada. Por lo demás, estuvo muy bien y decidí volver a verlo al día siguiente, si el cuerpo aguantaba. Su sesión del viernes estaba programada en todas partes (página web y programa oficial) a la 1:45, pero, ¡oh, sorpresa!, resulta que era a las 23:45. Nos enteramos en mitad del concierto de Antibalas y corrimos para llegar a ver un rato, pero sólo duró diez minutos más desde que llegamos a ese escenario. Lo mismo que me pasó el año pasado con Blam & Khan. En fin, mejor voy a omitir mis impresiones sobre estos fallos en el horario.

Vuelvo a tener una cantidad ingente de música para escuchar y hacer limpieza, a pesar de que llevaba un tiempo consiguiendo mantenerlo todo más o menos a raya. La semana pasada escuché poca música y ahora estoy pagando las consecuencias. De entre las canciones que más me han gustado en mi errático paseo por el fabuloso mundo del mp3 hay cosas de Purple Crush, Kid Cudi (remezclado por los Crookers), Friendly Fires, Jay-Z y algunas extrañas canciones de un disco llamado Balearic Beats. Viva el eclecticismo. Algún día, eso sí, ordenaré las ideas y seré capaz de subir un mix.

Por medio de La Blogotheque llegué a este listado de los samplers usados por Girl Talk en su último disco. No lo he escuchado aún, pero reconozco que después de ver la lista tengo más ganas de oírlo. No sé si por verdadero interés o por ver cómo ha conseguido encajarlo todo.

También ha aparecido otra lista: el libro con las 500 mejores canciones de las últimas décadas según Pitchfork. Sigue inspirándome curiosidad, pero tengo los gastos muy, muy restringidos ahora mismo. Al menos puedo saber cuáles son las canciones gracias a anhh, que ha publicado la lista en su blog.

En otro orden de cosas, como era de esperar, Homo sampler sigue sin estar en las librerías de Las Palmas. Estoy viendo venir que tendré que comprármelo en Madrid en Navidades. Mi tiempo para la lectura, por cierto, ha sufrido un pequeño bajón durante la última semana, así que todavía estoy con Amor del bueno. Cuando lo termine les cuento mis impresiones definitivas y con qué decido seguir.

Para lo que sí he tenido tiempo es para regocijarme viendo esto:

No nos lo hubiéramos imaginado ni en nuestros mejores sueños ninguna de las temporadas anteriores y yo, la verdad, después de la primera jornada, tampoco ésta. Pero este domingo conseguimos ganar a una de nuestras bestias negras, el Unicaja, con el pabellón a reventar y tan animado como de costumbre. Sufrimos durante un rato, sobre todo en el tercer cuarto (para no variar), pero la cosa no estuvo tan reñida como contra el Menorca. Por cierto que sigo pensando que el Menorca es un buen equipo y que no merecen estar últimos, ni mucho menos. Me dio incluso penita cuando les ganamos.

Del Unicaja no me dio ninguna pena, porque eran líderes en ese momento, porque este año tienen un entrenador al que no le tengo precisamente cariño y porque el partido del año pasado contra ellos fue el peor de la temporada del Granca. Así que hemos podido resarcirnos y salir contentos y felices... y en cabeza de la clasificación.

Incluso han puesto un vídeo del Granca en la portada de la página de la ACB, lo nunca visto. Está bien, pero en mi vídeo ideal las cheerleaders saldrían menos y no faltaría uno de los personajes emblemáticos del público, el cuarto árbitro. Y desde luego no saldría ese sucedáneo de speaker que tenemos este año y que nos está haciendo echar de menos al anterior semana tras semana. Aún así, bienvenido sea. El vídeo, claro.

3.11.08

variedad de lunes animoso

Ayer por la noche leí la crónica del festival Única Vez en el blog de la nadadora, y al llegar al final me encontré con la noticia de que Grande-Marlaska se toman un descanso como grupo. Me dio muchísima pena, qué quieren que les diga, yo soy una sentimental para los grupos que me gustan. Lo único que me consuela es haber podido verlos en directo y haber disfrutado tanto de su concierto. Ahora ya sólo queda esperar que el descanso sea temporal y vuelvan algún día.

Me consolaré, mientras tanto, escuchando el disco nuevo de Joe Crepúsculo, que ya se puede descargar de su página web y promete mucho. Hay muchos otros lanzamientos de grupos españoles este mes, pero voy a tener las compras un poco restringidas hasta dentro de un tiempo, así que me conformaré con las descargas y ahorraré para resarcirme durante mi próxima visita a Madrid (aún faltan casi dos meses). Luego llegaré y no encontraré los discos que quiero y me cogeré un berrinche, como si lo viera, y acabaré comprándolos por internet al volver, pero en fin, c'est la vie del habitante de provincias.

Estos días me he preguntado varias veces por qué le tiene la gente tanta animadversión a Porta, ese personaje, como para que se monte la de San Quintín en sus conciertos cada dos por tres. Siempre que leo cosas como ésta me acuerdo del mítico concierto de Sonic Youth en la Riviera en 1996 (por cierto, qué equivocado me parece el titular de la noticia de El País). El telonero de ese día era Beck, que iba a sacar el Odelay ese año y ya había tenido cierto renombre con Loser, pero del que la mayoría del público de aquel día no quería saber nada. Excepto que dejara a un lado su guitarra acústica, se callara y dejara paso de una vez a Sonic Youth. Empezaron a abuchearlo y a gritarle y la situación se volvió bastante incómoda. No era nada agradable verlo allí, al pobre, encima del escenario, tratando de salir del paso con sus canciones en formato intimista. No sé si acortó el concierto, si ya tenía preparado lo que sucedió a continuación o si fue un ataque de orgullo y cabezonería, pero lo cierto es que conectó la guitarra eléctrica y las bases y se arrancó con una versión de Devil's haircut que hubiera hecho resucitar a un muerto. Además, subió a cinco o seis personas del público a bailar al escenario y, enmedio del delirio colectivo, se marchó.

He estado en situaciones parecidas otras veces, en las que el público abuchea a los teloneros presa del nerviosismo por ver al cabeza de cartel. Y quizá podría llegar a entenderlo. Todos sabemos que en la mayoría de las salas de España los conciertos se programan hasta determinada hora. Cuanto más tarden en empezar, menos van a durar, porque en la sala no van a tener miramientos a la hora de cortar el sonido y mandar al grupo a freír puñetas. Por desgracia, lo he visto demasiadas veces. Pero aún así, aún creyendo que el telonero va a retrasar al grupo, me parece una falta de respeto tan grande abuchear a alguien que está esforzándose por ofrecer su trabajo que nunca se me ocurriría hacerlo.

Con los festivales y los carteles compartidos por varios grupos ocurre tres cuartos de lo mismo. Seguramente no te gustarán todos los que actúan. Pero de ahí a insultar, abuchear y etc. (de tirar cosas ya ni hablamos) va un largo trecho. Por eso me pregunto qué tiene ese tal Porta que hace enfurecer tanto a la gente, que exalta los ánimos hasta esos extremos. Ni siquiera me pareció bien que le tiraran de todo a Ramoncín en el Viña Rock, pero pensé que era de esperar. Que esto se tome como práctica habitual me da bastante miedo.

Estoy leyendo un libro de relatos, Amor del bueno, de Víctor García Antón. Había leído auténticas maravillas sobre él y lo encargué por eso. Y lamento decir que me está pareciendo entretenido, pero también me está decepcionando un poco. Por lo de siempre, porque encuentro tópicos en muchos sitios últimamente, y ya no sé si soy yo o son los libros, pero hace tiempo que nada me convence de verdad (fuera de las novelas policiacas, con las que mis críticas se rigen por un canon distinto).

A ratos pienso que el problema soy yo, que he llevado mis exigencias de lectura a extremos de auténtica tiranía. Entonces me pregunto cómo demonios voy a sentarme a escribir si soy diez mil veces más exigente conmigo que con los demás y ni siquiera los demás pasan mi criba. Otra veces pienso que el problema son los círculos que se crean en internet como respuesta y forma de lucha ante el poder establecido y que, llevados por buenos propósitos, acaban ensalzando en exceso libros que tampoco son la panacea. No creo que ninguna de esas buenas críticas sean insinceras. Pero sí creo que el libro de un amigo siempre se lee con ojos distintos que el de un desconocido. Quizá por eso sigo alegrándome de ser una outsider. Algún día quizá me arrepienta, pero eso sería trampa.

Lo bueno de ir por libre es que puedo leer tanto autores del establishment como los que están en la periferia. Lo malo de ser tan exigente es que muy pocas cosas acaban por convencerme, y echo muchísimo de menos volver a sentir la emoción de cuando leí libros que me entusiasmaron hasta no poder soltarlos. Si sigo así acabaré como algunas personas que conozco, que sólo leen clásicos o sólo releen. De todas formas, aún mantengo la esperanza, y tengo en espera a muchos autores a los que estoy deseando hincarles el diente (a sus libros, a sus libros...).

Y me pregunto si con la música no pasa lo mismo, si no habré llegado a pervertir mi punto de vista sin darme cuenta, si no lo habrán hecho las personas a las que leo a diario. Quizá el problema sea la imposibilidad de eliminar la subjetividad a la hora de juzgar. Y si no estoy dispuesta a hacerlo con la música, ¿por qué me resulta tan sencillo hacerlo con los libros? ¿O será que no me doy cuenta de que también con ellos soy subjetiva?

Por cierto que a mí también me pareció fantástica la portada de Público del pasado viernes y estoy de acuerdo con muchas de las cosas que he leído durante estos últimos días. Con otras, no tanto. Si determinadas situaciones aberrantes tienen que perpetuarse, que apechuguen con lo bueno y con lo malo. Los que estamos siempre para las duras estamos hartos de los que sólo están para las maduras.

Al final, recapitulando, me doy cuenta de que en realidad sólo he hablado de cosas malas hoy también, pero, lo crean o no, estoy mucho mejor que la semana pasada y cualquier día de estos los sorprendo y ¡zas!, voy y me pongo a hablar de cosas alegres.

30.10.08

variedad de jueves en otoño

El tiempo sigue igual de revuelto que ayer, con lluvia a tutiplén y un viento con el que uno se siente a punto de emular a Mary Poppins en cuanto sale a la calle. Dijeron en el telediario que en Tenerife no se registraban temperaturas tan frías (ayer nevó en el Teide) desde 1987, y me imagino que en Gran Canaria pasará tres cuartos de lo mismo. Algo que ya sospechábamos durante estos días, viendo que teníamos que coger un jersey cada vez más gordo para poder salir de casa por las mañanas. Y les aseguro que la semana pasada íbamos en tirantes. Qué le vamos a hacer.

Estos días he estado escuchando unas cuantas canciones del disco de Yo! Majesty y me parecen tan divertidas que no entiendo por qué me aburrí tanto en su concierto del Sónar. ¿Cómo es posible que con este material hicieran un concierto tan lineal, tan malo?

También le he dado otra oportunidad a Glasvegas y he vuelto a escuchar el disco un par de veces, pero no hay manera de que me convenza. No sé si es la voz del cantante, o su modulación, o cómo estira a veces las sílabas, pero el caso es que no me termina de gustar. Desde luego si el problema es la voz no tienen nada que hacer conmigo, porque es una de las cosas que más influye (desde el punto de vista subjetivo) para que un grupo me guste o no. Eso que llamo "el problema Thom Yorke".

El resto del tiempo he estado escuchando un montón de cosas que se pueden resumir más o menos en "pum pum pum, hey hey, pum pum pum". Y sí, algunas me han gustado mucho, como las dos remezclas de Andrew Weatherall de Fall, una canción de Deep Joy. Estuve buscando información sobre el grupo y no he podido encontrar gran cosa aparte del MySpace. Lo único que parece claro es que sacaron unos cuantos singles y al final, en 1996, un CD que sólo se publicó en Alemania, Suiza, Austria y Japón, que de esta canción no hay versión inicial, sino tres remezclas y que las compañías discográficas ya eran tan majas como ahora hace doce años. También me han gustado bastante un par de remezclas de Joakim y me he reafirmado en que Poni Hoax me gustan cada vez un poco más.

El apartado adquisiciones está vacío, excepto por otro disco de esos imprescindibles que uno se pregunta cómo es que no lo tenía original y que encontramos nada menos que en el Media Markt. Por cierto, que aquí la mitad de la población sigue sin saber quién es El Guincho o sin haberlo escuchado nunca, pero había como cuarenta CDs de Alegranza en esa misma tienda.

Durante las últimas semanas, a medida que iba llegando el otoño, sentía como una cierta desazón generalizada en los blogs que suelo leer. Tenía la sensación durante algunos días de que todo estaba muy parado, y otras veces pensaba que era yo la que sentía indolencia o no encontraba nada que me estimulara. Dicen, como cada dos o tres meses, que se ha acabado lo de los blogs y que muchos cerrarán en breve, pero la mayoría seguimos aquí.

Hubo uno, sin embargo, que sí cerró. Berna ya no nos regala sus miradas oblicuas cada día, y creo que las echaré de menos más de lo que imagino. Hay muy pocas personas capaces de hablar de lo cotidiano como ella, llenando de magia cada palabra. No es fácil escribir así, y ella es una auténtica maestra. Sigo esperando que cumpla su promesa de abrir un nuevo blog, y sé que lo hará. Mientras tanto, me consuelo releyendo unas palabras que no voy a olvidar nunca: "Soy una casa. Y al mismo tiempo, la persona que la habita". O la carta con la que ganó la primera edición del concurso Antonio Villalba de la Escuela de Escritores. He seguido todas las ediciones del concurso, he sido incluso jurado durante las dos últimas ediciones, y nunca he leído ninguna carta que le pueda llegar a la suela del zapato a la suya. Al mismo tiempo que yo escribo estas líneas, su nuevo libro se está presentando en Madrid, y me da muchísima pena no poder estar allí, acompañándolos, disfrutando de su compañía.

Esta noche, en cuanto cierre el ordenador, tengo que elegir un libro nuevo para leer, y aún no sé cuál voy a coger. Llevo dos días así, no por falta de candidatos, sino por este ánimo revuelto y extraño que no me deja decidir qué quiero, qué necesito. El otro día hablaba con alguien de lo mucho que cuesta acostumbrarse a estos días tan cortos después del cambio de horario, y creo que estoy un poco así, luchando contra las nubes y los anocheceres tempranos. Pero me acostumbraré, más pronto o más tarde, y volveré a hacer entradas alegres y más cortas, no como estos desvaríos sin salida de los últimos días.

Por cierto, una buena noticia, para que no se diga: ya tengo nueva fecha para pinchar en el Mojo. El viernes 21 de noviembre. Estoy muy contenta.

9.10.08

variedad de jueves tormentoso

Tenía razón Jenaro cuando dijo ayer en su blog que este año en Las Palmas estamos teniendo otoño. Por primera vez desde que puedo recordar octubre ha llegado con nubes, mucha lluvia y mucho viento, en lugar de soleado y caluroso. No sé aún si esto me gusta, pero no estoy llevando tan mal las inclemencias climáticas como otras veces en que las nubes me amargan el día a día.

Esta semana he descubierto que a Manos de Topo, o al menos al director del vídeo de Es feo, le gusta El Hormiguero y han preparado un efecto mariposa como los de Marron. Eso sí, la épica de uno y otros no tienen nada que ver, como tampoco la lírica. Y creo que voy a aprovechar que el vídeo me ha gustado mucho para escuchar de una bendita vez el disco completo, que aún no lo he hecho y no sé si es por miedo de descubrir en qué lado de la balanza tengo que ponerme, después de tanto leer que a este grupo sólo puedes odiarlo o amarlo.

También quiero escuchar a otro grupo, Zona Negativa, que no los conocía hasta hoy, pero leyendo esta magnífica entrada de Nauseated me he preguntado una y otra vez por qué. La entrada me ha gustado no sólo porque me sugiriera un grupo nuevo para descubrir, sino porque me ha hecho plantearme y replantearme algunas cosas que quizá había dado por supuestas demasiado pronto. Digamos que me ha ofrecido un punto de vista distinto y eso siempre es de agradecer.

No les he dicho que hace un par de semanas me llegó por fin este disco, que hace bastante tiempo que llevaba buscando por las tiendas en cada viaje a Madrid y al final me decidí a encargarlo en una de las tiendas asociadas a Amazon. Nunca había pedido nada que no fuera a Amazon directamente, pero esta vez no había alternativa, y el resultado fue excelente. El disco me llegó en menos de una semana, en perfecto estado, y eso que creo que no venía del Reino Unido, sino de Estados Unidos. Ahora ya tengo un huequito menos de ésos que duelen en la colección de CDs.

Esta semana, aparte de canciones electropop como ya les conté, he escuchado un par de mixes. Éste, bastante celebrado por los blogs, de Cousin Cole & Pocketknife, que me gusta mucho al principio, pero luego empieza a interesarme bastante menos; y este otro, de Buraka Som Sistema, con el que me pasa al revés, tiene un momento de bajón (para mí) al principio y luego remonta y se vuelve fantástico.

De todas formas, si hay una canción que me ha enganchado estas dos últimas semanas ha sido la versión de I want more, de Can, que hicieron Finitribe. Llegué a ella gracias a esta entrada de .out y creo que la incluiré en el próximo mix de Los Latidos (ése que tiene más de veinte canciones ya peleando para conseguir hacerse un hueco en él).

En Madrid va a cerrar el mercado de Fuencarral y un cachito más de mi vida allí morirá con él. Cuando abrió supuso un pequeño revuelo para mis amigas y para mí. Estábamos aún en el Colegio Mayor y éramos las más modernas del mundo, o eso pensábamos, o eso intentábamos, o no sé, pero cosas como el mercado parecían nuevas y excitantes. Con los años las tiendas que tenía fueron cambiando y yo ya nunca compraba nada allí, pero aún iba a visitar la tienda de discos del piso de arriba y a buscar la Mondosonoro en los asientos del entresuelo. Ahora en la calle Fuencarral se dan codazos Burberry, Levi's y Puma, y todas las tiendas tienen precios prohibitivos y pretenden vestir a los niños pijos. Y si de verdad es una tienda Inditex más en lo que va a convertirse el edificio (tampoco veo muchas más opciones), es que se siguen dando pasos hacia esa ciudad fashion impersonal y espantosa en la que pretenden convertir la capital.

Claro que allí están pasando cosas mucho peores y más graves sin que nadie diga "Alto ahí" y cada cosa nueva que leo me parece más espeluznante.

En cuanto a cosas más frívolas, el concepto portería del Facebook me va quedando clarito, clarito. En dos días, una de mis amigas pasó de estar "soltera" a "en una relación" y otra justo al contrario. Siendo personas que viven en ciudades distintas que yo y a las que hace mucho tiempo que no veo, no deja de tener su gracia que me entere de su vida sentimental y no de dónde trabajan o de qué hacen ahora en sus ratos libres. A pesar de lo indiscreto y de la cantidad de tiempo que podría llegar a perder con él, sigo teniendo que agradecerle que me ayudara a recuperar el contacto con muchas de las personas que he ido perdiendo en mi vida, así que la utilidad la veo clara aunque se parezca demasiado al centro de control de un Gran Hermano vigilante.

No he terminado el libro de John Connolly y probablemente tarde, porque he vuelto a sumergirme en el maravilloso mundo de los tests del carnet de conducir. A ver si es verdad que a la tercera va la vencida y me libero de esta penitencia de una bendita vez.

Ya queda menos para el fin de semana.