Ayer aprendí varias cosas en mi práctica.
La primera, que mi mano izquierda es una envidiosa y cada vez que a la derecha le tocaba cambiar de marcha, ella se negaba a quedarse quieta y le daba un volantazo al volante que hacía que invadiésemos el carril de al lado. Cuando eso pasa conduciendo por la Avenida Marítima (que es parte de la autopista GC-1, pero dentro de la ciudad), no era muy gracioso que digamos.
La segunda es que mi pie derecho es también envidioso, o por lo menos selectivo, y la única vez que se negó a pisar bien el freno fue cuando lo que había delante era un Audi deportivo descapotable recién salidito del concesionario. Con sus asientos de cuero y todo. No nos estampamos contra él gracias a mi profesor, que se ve que no tiene prejuicios y frenó a tiempo.
A partir de ese momento me dio tanto miedo darle a algún coche que frenaba a dos kilómetros del que estuviera delante. Decía mi profe que con dos como yo se llenaba la calle.
A ver si hoy no tenemos ningún percance, que los coches se ven muy bien, pero los viejos que se lanzan alegremente a la carretera sin semáforo ni paso de peatones ni nada de nada no son tan fáciles de detectar a tiempo. Y aquí se encuentran por doquier.
Lo primero que he aprendido de estar embarazada es que se me olvidan cosas que antes podría haber recordado durante años. Algunas más importantes, como orinar en el bote para poder hacerme unos análisis, pero también otras que parecen más prescindibles y que sin embargo a mí me molestan.
Desde el momento en que aprobé el examen teórico, sabía el nombre que iban a tener las crónicas de las clases prácticas que iba a escribir aquí. He estado un mes en lista de espera, hasta que anteayer me llamaron y me dijeron que empezaría ayer. Entonces me puse a pensar (sí, antes de empezar, agonías que es una) en cómo contaría la experiencia. Y me di cuenta de que no recordaba el nombre que quería poner a la serie. Llevo desde entonces intentando acordarme, pero no ha habido manera. Y les aseguro que me he exprimido el coco todo lo que he podido.
De todas formas, les contaré cómo va la cosa aún sin el nombre apropiado. Ayer, por lo pronto, me senté tras un volante por primera vez en mi vida y jugué a manejar el volante y los indicadores del coche por buena parte de la ciudad, durante media horita.
Aprendí que conducir es como cuando te prestan un juego nuevo de coches para la consola. Al principio te piñas contra todas las farolas, los bordillos y los semáforos, pero luego te das cuenta de que en realidad no tenías que girar tanto el mando para que el coche te hiciera caso.
PD. En la vida real no me di contra nada, no se vayan a pensar. Sólo era un símil.
No quiero volver a ver un manual de autoescuela más nunca. Hoy, por fin, aprobé el teórico. Ahora sólo falta que aprenda a conducir.
Hoy he estado desaparecida, pero con causa justificada. Mañana me presento al examen teórico del carnet de conducir y aquí estoy haciendo tests como una descosida, a ver si me termino de aprender las cosas de una vez.
No recuerdo cuándo fue el último examen que hice, pero creo que fue el DELF (un certificado de francés), hace tres años. Ha llovido ya. Y me sigo poniendo nerviosa, por lo que se ve.
Deséenme suerte. Mañana les cuento.
Actualización: Muchas gracias, chicos, pero al final he suspendido. Ya me lo imaginaba al salir, porque hubo 7 u 8 preguntas que no me habían salido nunca en los tests y que encima no eran nada fáciles (ni por intuición ni por memoria). Acabo de enterarme, así que tengo el ánimo por los suelos. Podía tener 3 fallos y tuve 4. :-(
Para colmo, al entrar en el blog, me he encontrado con que la cabecera había desaparecido. ImageShack está caído y, aunque he arreglado lo de la cabecera, todas los bonitos sellos de los mixes se han perdido en el limbo de los servidores que se caen. Si no vuelven, tendré que editar las entradas para que los enlaces a los mixes no desaparezcan.
Mañana, cuando esté más animada, volveré para hablar de algo más alegre.