Ayer por la tarde, camino del trabajo, escuché a un niño de unos cinco años preguntarle a su madre si Samuel Eto'o existe de verdad.
Lástima que la madre no dominara la metafísica y rompiera la poesía del momento con una respuesta prosaica.
Un padre y su hijo, un niño de alrededor de 12 años, cruzan un paso de peatones en sentido contrario al mío. Cuando estoy pasando al lado de ellos veo como el hijo, que estaba un poco adelantado, se para en seco, se da la vuelta y le dice a su padre:
- Entonces, ¿el espíritu rockabilly ya había invadido España?
- ¡Claro! - alcanzo a oír que responde el padre.
Creo que hubiera pagado por escuchar el resto de la conversación.
Una niña de unos 15 años y su madre, muy bien vestidas ambas, en la sala de espera del dentista.
La madre, cogiendo una revista:
- Oye, y este Duque, ¿quién es?, que lo veo por todas partes.
- Es el de "Sin tetas".
- Ah, como nunca la he visto...
- Yo tampoco he visto ningún capítulo. Pero, Mamá... Esto es cultura general.
- Ya, hija, ya sé que es cultura general, por eso te pregunto a ti.
Ponen la noticia en la tele. Yo digo que todo el mundo se anda riendo del Photoshop que han usado para retocar la foto de Alaska. Jenaro me responde: "Ah, pero ¿no es Rocío Jurado?".
Lo decía en broma, pero la verdad es que el parecido es casi inquietante.
Pusieron este vídeo en Fly Music. Estábamos cada uno en su ordenador y no le hacíamos mucho caso a la tele, pero la música nos llamó la atención y al ver el vídeo Jenaro soltó la frase de la semana: "¿Pero qué clase de bizarrismo es éste?". Yo me partía.
Creo que es una especie de mezcla entre el Thriller y una película de Bollywood.
Hoy me fui a buscarlo en YouTube y me encontré con este otro vídeo de Sonny J, de la canción Can't stop moving, que me encantó, y de aquí lo del buen rollo que puse en el título. Parece que fue su canción estrella hace un año.
Y, por último, el otro vídeo suyo que hay en YouTube también es para verlo. Está aquí.
Actualización: se me olvidó añadir que Can't stop moving podría entrar perfectamente en una entrada de parecidos razonables con The wrath of Marcie, de The Go! Team.
Inauguro nueva sección. Llevamos tres días en que las cosas que hablo con Jenaro por las noches, mientras hacemos zapping y luchamos contra los mosquitos (no les voy a contar el drama que tenemos con esos malditos bichos voladores), me parecen apropiadas para ponerlas como notas sueltas en el blog, así que empiezo antes de que se me acumulen y me olvide.
Anoche. Vemos un rato de la semifinal de Eurovisión, que yo tengo debilidad por esa horterada, como ya he dejado claro aquí en varias ocasiones. Las canciones que oímos, que no fueron todas, nos parecieron espantosas. Lo más bonito que llegamos a decir fue que la concursante noruega cantaba bien.
Entonces, mientras esperamos a que terminen de sablear a la gente durante el rato que les parece suficiente y den el resultado de las votaciones, ponen los vídeos de los participantes que no tienen que pasar por las semifinales (según Jenaro porque son los países que financian el concurso, yo no sé por qué). Suena Divine y aparece Sebastian Tellier. Yo digo que voy con él y eso provoca el mismo pequeño cisma de siempre, entre una francófila y un francófobo. Acto seguido ponen el vídeo del chiki-chiki. Yo digo que es una mamarrachada y él me dice que igual que el otro, que no ve mucha diferencia.
Y lo peor es que rememoro las imágenes anteriores y me resulta difícil no darle la razón. Por muy chula que sea la canción.