Mostrando las entradas con la etiqueta Linux. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Linux. Mostrar todas las entradas

23.10.07

más linux

Estamos que lo tiramos. Después de diez meses sin poder usar mi portátil con internet, me cansé de tenerlo muerto de la risa y decidí probar con Linux. El portátil es un Fujitsu-Siemens modelo Amilo 7400 de hace cuatro años que me ha dado un rendimiento buenísimo, pero que tiene una tarjeta inalámbrica 802.11b y no 802.11g como el router de Telefónica que tenemos en casa. Con Windows el ordenador se conectaba y enviaba datos, pero no los recibía. Algunos días podía navegar, otros no. Era aleatorio.

Al principio compré un adaptador usb a wifi, y funcionó hasta que se me cayó al suelo (tres veces) y se ve que murió. Lo normal. Luego dejé de usar el portátil hasta que, después del buen resultado que me dio Ubuntu en el ordenador de sobremesa, anteayer decidí ponerme a instalarlo también en éste.

El principal problema que tuve es que el botón que activa y desactiva el wifi del ordenador no va por hardware, sino por software, y los drivers no funcionan en Linux. Afortunadamente, existe un módulo llamado fsam7400 que permite activar el wifi. Hace un rato conseguí terminar de configurarlo para que se activara al arrancar el ordenador (gracias a este blog) y ahora funciona de maravilla.

No entiendo por qué el ordenador navega ahora y antes, con Windows, no. Me resulta un misterio total. Pero la verdad es que ya no me importa mucho, porque estoy mucho más contenta con mi ordenador ahora.

El siguiente paso va a ser crear una red con los ordenadores de casa, que algunos son Windows y otros, Linux. Ya sé que son cosas muy básicas, pero que quieren, de sistemas operativos y redes yo sé lo justito. Así que cada pequeño avance lo celebro como si fuera el logro del siglo. Y tan feliz.

24.8.07

locuras de verano (iii)

Primero fue un ordenador de sobremesa viejo que queríamos recuperar para jugar a la edición de música en mp3. Es un Dell, pero sólo tiene 20 GB de disco y además andaba más lento que una carraca. Encima no tiene wifi y no queríamos poner un cable al router, así que teníamos que conectarnos por un adaptador USB.

Después vinieron mi lado friki, unos CDs de Ubuntu y una conversación con Jenaro de esas que luego lamentas no haber grabado, porque creo que va a pasar a los anales de nuestra vida en pareja.

Luego fueron las visitas a Ikea y a Media Markt en la misma tarde, con parada intermedia en el Alcampo. Aún no me explico cómo sobrevivimos.

Para seguir, un par de tardes de investigación en internet y de cacharreo con el equipo, amén del montaje de un zapatero que nos está haciendo las veces de soporte para la CPU.

Y hoy, una semana y media más tarde, puedo anunciar orgullosa que Linux ha vuelto a nuestras vidas después de tres o cuatro años. Con acceso a internet incluido. Viene en forma de Ubuntu 7.04, Feisty Fawn, y todavía no hemos instalado los programas de música, pero es el siguiente paso.

Todo se andará. Por lo pronto, Los Latidos inaugura una nueva categoría: el pingüino.