canciones: she comes alive
Esta canción de Baby Monster es una estupenda manera de empezar el día. Sudden Symphony y Ultraviolence and Beethoven tampoco tienen desperdicio.
Más información en Big Stereo.
Estoy intentando confirmarlo en alguna web, pero aún no lo he encontrado en ningún sitio. De todas formas, estoy tan contenta que me pueden las ganas de contarlo: The Birkins han ganado la V edición del Festival Heineken Greenspace.
¡Yuju! ¡Yuju! ¡Yuju!
Actualización: Ahora sí, ya hay confirmación. ¡Muchísimas felicidades, chicos! Se merecen esto y mucho más. ¡Un hurra por los Birkins!
El sur de Gran Canaria es un sitio extraño. Uno de esos lugares en los que el tiempo parece haberse suspendido en algún punto entre 1970 y 1989. Sobre todo en invierno, cuando hay pocos españoles y la media de edad de los residentes temporales es de 65 años. Son casi todos nórdicos y alemanes que llevan muchos años pasando los inviernos en la isla, cuando en sus países arrecia el frío y prefieren volar a sus apartamentos cálidos cerca del mar. Los bares y los restaurantes tienen los nombres y las cartas en sueco o alemán, y en las tiendas se vende ropa que muy bien podrían haber usado los miembros de ABBA en la época del Waterloo. Cuando cae la noche, todos los chonis (así llamamos, o llamábamos en la era pre-televisión, a los guiris) salen a pasear con sus mejores galas y disfrutan de canciones melancólicas de Wham! o Boy George mientras apuran una pinta de cerveza.
Y la radio... Las emisoras de Las Palmas dejan de escucharse a mitad de camino hacia el sur, a la altura del aeropuerto. A partir de ese momento, es territorio comanche. Sobreviven la SER, Radio Nacional y poco más. En el resto del dial, los locutores ingleses y alemanes campan a sus anchas, ofreciendo información local y una selección musical que puede ir desde el country más rancio hasta éxitos recalcitrantes de la música disco de los 80.
Durante varios años, tuve que pasar parte de las navidades estudiando para los exámenes de febrero en ese escenario que se podría calificar de inductor al suicidio. Cuando me cansaba de las cintas de música que hubiera llevado para alimentar mi walkman y con él mis oídos, cambiaba a la radio y trataba de encontrar alguna emisora en la que los locutores hablaran poco y pusieran mucha música ininterrumpida. Normalmente encontraba alguna que otra con relativa facilidad, pero el contento duraba poco porque a determinadas horas del día empezaban los boletines de noticias en alemán o los programas de participación en los que se sucedían las llamadas de los alegres jubilados para contar cualquiera sabe qué trepidantes peripecias de su vida en aquellas playas. Aún así, lo malo no era lo poco que duraban los sucedáneos de hilo musical en esas emisoras, sino las canciones que los conformaban, a cuál más terrorífica.
Pronto descubrí que se trataba de discos variados ya grabados, y que las canciones se repetían en el mismo orden cada cierto tiempo. Por eso, cuando escuché por primera vez Needles and pins y me pareció que acababa de encontrar una pepita de oro en dos kilómetros cuadrados de desierto, acabé enganchándome aún más a aquella emisora alemana, escuchándola durante varias horas al día sólo esperando el momento en que volviera a sonar. No sabía de quién era la canción, Internet no existía tal y como lo conocemos ahora y no tenía fuentes de información a mi alcance para averiguar algún dato sobre ella.
Pasó mucho tiempo hasta que escuché, en Madrid, la versión de Needles and pins que hicieron los Ramones, y que ahora me parece que quizá sea la más famosa de todas. Fue Jorge Albi quien la puso en su bar y quién me dio alguna pista sobre la versión que estaba buscando. Al cabo de unos meses, me había comprado un recopilatorio bastante baratito de los Searchers en Madrid Rock y escuchaba la canción sin cansarme no sé ni cuántas veces al día.
Compuesta por Jack Nitzche y Sonny Bono, la versión original la cantó en 1963 Jackie De Shannon. Es bonita, pero no llega a provocarme ni un simple escalofrío. La versión de los Searchers, ésa que tanto me gusta, llegó en 1964. La de los Ramones, en 1978.
No sé explicar por qué esta canción me gusta tanto y otras similares, no. Supongo que en realidad parte de la magia de la música pop reside en eso, en el pequeño click que a veces salta en el cerebro cuando escuchas una determinada melodía, una voz que te susurra una palabra, tres notas que se desencadenan como por casualidad. Siempre he pensado que esto mismo le pasa a todo el mundo, que hay alguna canción añeja que le remueve las entrañas sin saber muy bien por qué. A veces creo que son sólo imaginaciones mías y que estas querencias inexplicables no son tan habituales, pero entonces recuerdo que estamos hablando de música y todo vuelve a empezar.
La versión que han hecho St. Vincent y The National de esta canción de los Crooked Fingers es lo más bonito que he escuchado en meses.
Sé que puede parecer que estoy exagerando, sobre todo porque últimamente he escuchado bastantes canciones que puedo calificar tranquilamente como "muy bonitas", incluida otra de The National que formó parte del último mix. Pero no, no exagero, esta versión llega a ponerme los pelos de punta, pero en un sentido muy distinto a la nueva ministra.
Y así llevo todo el día, escuchándola una y otra vez. La versión forma parte de este disco llamado Score! que ha publicado el sello Merge Records con motivo de su vigésimo aniversario. Yo aún no he escuchado el resto de las canciones incluidas en él, pero por si quieren hacerlo, Una piel de astracán viene a nuestro rescate, como es habitual.
Lo primero que debo decir es que sigo viva, pero sin un minuto libre para escribir en el blog. Tengo acumuladas un montón de cosas de las que me gustaría haber hablado aquí durante las últimas semanas y que siguen esperando el momento propicio. Momento que, espero, llegará, aunque no sé cuando ni creo que sea hasta después de la Semana Santa.
Bueno, a lo que voy. Estoy haciendo limpieza de canciones en mi ordenador, para no variar, y seleccionando algunas para un nuevo mix. Una de las canciones la había dejado como pendiente porque no terminaba de decidirme con ella el otro día, y hoy ya entiendo por qué. No es que la canción esté mal, sino que el estilo de la cantante me parece una imitación tan clara de Lily Allen que ha terminado por exasperarme.
Vamos por partes, que me lío. La canción se llama Trust me y es de Sliimy. Apareció en el MAP de marzo, esa bonita iniciativa que nos ofrecen algunos bloggers de distintos países cada mes. Dos de mis lecturas habituales, la página de la nadadora y Nialler9 participan. Aquí tienen un vídeo de la canción en acústico, aunque si lo prefieren pueden escuchar la versión de la demo en Spotify.
Blue Moon, en la versión doo-wop de los Marcels, fue la primera canción que me obsesionó tanto como para ponerme a reunir dinero para comprar algún disco en el que apareciera. Debía de ser muy pequeña en aquella época, y no sé muy bien cómo conseguí las dos mil pesetas, más o menos, que costaba el disco, porque aún no tenía paga ni nada que se le pareciera. Al final me hice con ese recopilatorio hortera que ven en la imagen y puse mi canción miles y miles de veces hasta que me cansé.
Sin embargo, la balada original, cuya versión final (la cuarta, siempre con letras distintas) apareció en 1934, nunca me ha gustado mucho, aunque si le ponemos la voz de Frank Sinatra la digiero mucho mejor. También cuesta resistirse a la versión instrumental de los Ventures.
Dicen que la de los Marcels se grabó de casualidad. En febrero de 1961 el grupo fue a Nueva York para grabar un disco. El productor, Stu Phillips, tenía órdenes de grabar sólo con los Skyliners, así que tuvieron que hacerlo a escondidas. De las cuatro canciones que tenían a Stu no le convencía una de ellas, Zoom Zoom Zoom, del grupo The Collegians, así que les propuso hacer una versión de Heart and Soul. Como ningún miembro del grupo la conocía, les nombró Blue Moon y el único que sabía de qué canción se trataba se la enseñó a los demás. En ese momento les quedaban 10 minutos para grabarla. Consiguieron hacer dos tomas, de las cuales la primera fue la definitiva. En dos horas le hicieron llegar la demo a Murray "The K" Kaufman, el locutor nocturno de la emisora WINS, que la puso cerca de 15 veces aquella noche. Y a pesar de los esfuerzos de uno de los compositores de la canción, Richard Rodgers, que llegó a publicar anuncios en los periódicos para que la gente no comprara aquella versión que le horrorizaba, la canción fue número uno en las listas estadounidenses durante tres semanas.
Hay varios vídeos de los conciertos que han dado los miembros del grupo que aún viven en los últimos tiempos. Éste, que es el que mejor se oye, creo que es de 1999.
O cómo bailar a ritmo de house.
Chesus & Rodski son un dúo de DJs provenientes del sur de Gales. Además de dedicarse a subir unos cuantos mixes, remixes (por ejemplo uno bastante interesante de la canción 26 Basslines de Benga) y un montón de vídeos de skate en su blog, tienen unas cuantas canciones propias que no están nada mal.
Yo llevo varias semanas escuchando una de ellas, Whyyyy?, varias veces al día, y por ahora no me canso. No hay ningún vídeo en YouTube para poder ponerla aquí y que la escuchen, pero tanto ésa como todas sus otras canciones y mixes se pueden descargar desde esta página.
Por otra parte, Zombie Disco Squad, con algo más de carrera a sus espaldas, son un dúo de Londres que ha publicado varios singles destacables con distintas discográficas. El último de ellos, Esperanto/Eurovision es también el primero que publica un nuevo subsello de Institubes llamado Sound Pellegrino. También, claro, hacen remixes (por ejemplo uno de Wearing my rolex) y mixes que pululan por la red, como este House Radio Mix que pueden encontrar en el blog Curb Crawlers.
Es posible que la que más haya escuchado de todas sus canciones sea Eurovision, pero The Dance, que pueden oír en el siguiente no-vídeo, y Straight Boy también me gustan mucho.
Una de las primeras cosas en las que pensó Jenaro cuando supimos que estaba embarazada fue en prepararle al niño una colección de discos con las canciones que consideraba que tenía que oír en algún momento de su vida. Quizá para otra persona esto podría resumirse en un CD o dos, pero en su caso conseguir escoger esas canciones se convertiría en toda una aventura. Es probable que pudiera llegar a ocho o diez sin problemas y seguir pensando que se estaba dejando alguna fuera.
El otro día, para aumentar aún más la magnitud de la empresa, me dijo que hiciera la selección con él, aportando las que yo consideraba que eran importantes. También le dijo a nuestros amigos que podían enviar sus sugerencias. Si seguimos así, es probable que lleguemos a recopilar una auténtica enciclopedia de la historia de la música popular, pero aún nos quedan unos meses y, a fin de cuentas, no se me ocurre mejor pasatiempo que escoger canciones bonitas, vibrantes o que representen nuestra propia niñez.
Empezamos hace un par de semanas, en una de esas tardes de domingo que se prestan para actividades relajadas como ésa. Decidimos hacerlo en orden cronológico y atacar las décadas de 1950 y 1960 para empezar. Salieron dos hojas, escritas por las dos caras, de la libreta donde las vamos a ir apuntando. Y todavía creo que tenemos que seguir exprimiéndonos las neuronas cuando retomemos la tarea por si se nos escapó alguna.
Así que he pensado en ir poniendo aquí algunas de las canciones que yo vaya eligiendo, y explicando por qué son importantes para mí o por qué creo que merece la pena oírlas. Quizá no haya nada muy original, pero creo que puede ser divertido. En breve, la primera entrada.
PD. Por supuesto, se admiten sugerencias, aunque es probable que no se atiendan hasta el último momento, cuando tengamos nuestra lista más o menos perfilada. Pero atenderse, se atenderán, eso sin duda.
PD2. La foto es de estas navidades, cuando rescatamos en Toledo las cintas que tenemos allí guardadas. Con las mías confieso que hubo una purga cuando nos vinimos de Madrid, así que las que quedan son una mera representación.
Llevo bastante retraso, porque esta canción, Need you de Darkstar, es de hace casi un año, pero la he escuchado hoy por primera vez y me ha parecido una pequeña joya. Así que, como nunca es tarde si la dicha es buena, dejo por aquí el no vídeo de YouTube para que la escuchen:
Hacía sol hasta el momento en que decidí salir de la oficina, lo prometo. El día estaba igual de espléndido que ayer, y eso que los compañeros de Tenerife nos habían dicho que allí llovía y yo les había dicho de bromas "A ver si ustedes nos van a traer la nube para acá". Y nos la trajeron, vaya si nos la trajeron, gris oscura y llena de agua como toda nube que se precie. Categoría superior. Así que la esperada salida fue un poco menos alegre de lo esperado, y es que no saben cómo cambia las cosas en un momento ver el sol o no verlo.
Aún así, es viernes, y la alegría de tener un fin de semana por delante lleno de planes no pueden estropearla cuatro gotas de nada. Y ahora dejo el parte metereológico y voy con las chorradas habituales.Por ejemplo, que al final me voy a sentir obligada a escuchar el disco de Animal Collective de tanto como se está hablando de él. Creo que no he escuchado entero ninguno de los anteriores, aunque sí canciones sueltas de las cuales algunas me gustaron y otras no me llamaron la atención en absoluto. En principio el tipo de música que hacen no es de los que me entusiasma, de hecho ni siquiera me inspiran mucha curiosidad. Para mí pertenecen a ese abanico de grupos que "hay que escuchar" porque están en boca de todos o se han puesto de moda en determinados círculos o son el hype de la temporada o llevas años oyendo hablar maravillas de ellos, pero que en el fondo me dan muchísima pereza. Todas esas razones para escucharlos son ajenas a la única que debería importar: que yo crea que puedan gustarme. Y supongo que por eso me hago tanto la remolona con ellos, aunque al final me pondré a oírlos y los mismo hasta me gustan. La portada del disco, eso sí, no puedo verla ni en la pantalla ni impresa, porque me cojo unos mareos de impresión nada más ponerle la vista encima (la pongo aquí porque soy masoca, por supuesto).
Y mientras me decido a atacarlo estoy entretenida escuchando la lista de las mejores 100 canciones del año pasado según Pitchfork, gracias al Spotify y al enlace que vi en Escolar.net (ese estupendo blog en el que los comentaristas padecen algún tipo de disfunción que los hace decir siempre estupideces, como esa manía de poner un comentario sólo por ser el primero en hacerlo; nunca lo voy a entender). Luego atacaré las 500 desde 1978, que también están enlazadas.
Por cierto, que nada más abrir la lista de reproducción me encontré con algunas canciones en color berenjena en lugar de blanco y, al pinchar en ellas, lo que ya me imaginaba: un cartelito con el aviso "This track is currently not available in Spain". O sea, que naranjas de la China para los españolitos. Lo que me pregunto es si estas canciones han desaparecido estos días o nunca estuvieron disponibles.
Más cosas sobre canciones. Estos días, además de acabar más saturada del Just Dance de Lady Gaga que de la famosa Tenía tanto que darte de Nena Daconte (es que está ahí cada vez que veo alguna cadena de música en la tele, y encima no me gusta nada), he estado enganchada a algunas canciones que lo mismo acaban con mi reputación de oyente. Ah, no, si yo no tengo de eso. Bueno, pues entonces les diré que el mono de no pinchar está consiguiendo que mueva como loca los lóbulos de las orejas en el trabajo, lo más que me permito mover, mientras escucho canciones como ésta:
Pueden criticarme todo lo que quieran, pero qué quieren que les diga, no sé ni cuántas veces he podido escucharla durante estas últimas semanas, y mis ganas de ponerla a todo volumen y mover las caderas siguen intactas. Si en lugar de pensar que estoy loca se han vuelto locos por la canción, les diré que se llama Floor on fire, y es de Pitbull (feat. Lil Jon & Machel Montano). La pueden encontrar en el fantástico blog de Felicia, First Up!, pero tendrán que rebuscar un poco porque no se pueden enlazar las entradas individuales.
En una línea parecida, otra canción que me parece un pelotazo es la versión de Head, shoulders, knees and toes que hizo K.I.G, y que supongo que ya la conocen porque la he visto en unos cuantos blogs. Les dejo también el vídeo de YouTube para que la oigan, aunque la canción la pueden encontrar en esos enlaces.
Wale hizo una reversión de esta canción hace poco, y está bien, aunque a mí se me hace un poco corta, así que creo que me quedo con la de K.I.G.Por último, otra canción que me encantaría pinchar si pudiera (ni se imaginan el mono que tengo, pero el único sitio donde querría pinchar ahora es en el Mojo, que es donde podía poner estas cosas, y allí son demasiadas horas para lo que podría aguantar), es Ready or not (Original Mix) de CLP (Chris de Luca). De hecho, todo el EP me parece fantástico. En YouTube sólo está la versión remezclada por Diplo y yo prefiero la original, así que no lo pongo aquí.
Canciones pinchables de estas últimas semanas hay un montón, pero con estas tres creo que ya les he dado bastante la lata.
Ya está en la calle el número 29 de la revista de Ladinamo, y a mi buzón llegó anteayer, así que tengo un montón de cosas interesantes para leer el fin de semana. Nada más abrirla me encontré con un primer artículo que habla sobre la gentrificación y, entre otras muchas cosas, de Triball, así que desde el principio este número promete tanto como los anteriores. Si no la han conseguido por ahí, el número anterior, el 28, se puede leer en la web, y ya les digo que vale mucho la pena.
Últimamente las cosas están un poco peliagudas por aquí. Digamos que no trabajo en el mejor sector del mundo ahora mismo y, aunque no dejo que la preocupación por palabras como crisis o quiebra llegue a embargarme, reconozco que es inevitable sentir una cierta inquietud sobrevolando la oficina. Así que me refugio en los chistes de Zits, que cada día me gustan más (le coges de verdad el tranquillo cuando llevas unos días leyéndolos), y algunos de Dilbert, a quien acaban de despedir y pone a prueba el sentido del humor de cualquiera en esta situación. Por ejemplo:
Otra cosa que se puede hacer es irse al cine a ver cualquier comedia chorra, como las francesas por las que yo tengo debilidad. La semana pasada vimos Bienvenidos al norte (Bienvenue chez les Ch'tis), y por mucho que no vaya a cambiar la historia del cine, a mí me proporcionó 89 minutos de reírme sin parar. Tampoco le pedía más.
Lo que ya no me hace tanta gracia es que ya estén preparando la adaptación al estilo yanqui. Siempre igual, qué manía. Ahora pondrán a Jim Carrey o Adam Sandler como protagonista y para qué queremos más, un horror calcado a tantos otros que hay. No crean que no hay comedias estadounidenses que me gusten, que sí hay y muchas, incluso algunas muy chorras, pero reconozco que hay algunos actores a los que no puedo ver ni en pintura.
Creo que lo único que me queda por contarles es que el Granca, después de unas semanas un poco delicadas, parece que está remontando el vuelo y lleva ganados los últimos dos partidos. La verdad es que esta vez había motivos para los malos resultados: viajes maratonianos por culpa de la Euro Cup, que todos los años por estas fechas le pasa factura a los jugadores y que en el fondo no sabemos muy bien por qué seguimos jugándola, y lesiones inoportunas en jugadores clave, como Freeland y Moran (yo sigo convencida de que el equipo juega mucho peor cuando Moran no está, y Freeland estaba siendo nuestro mejor pívot este año). Además, después de un inicio de temporada fantastico, English y Norris, dos de los jugadores en que más fe tengo para que el equipo sea efectivo, han tenido unas semanas bastante flojas. Por suerte los dos lesionados están recuperados, English está de vuelta con unos números impresionantes, aparte de que verlo jugar últimamente es todo un espectáculo, y yo creo que Norris tampoco pasará mucho tiempo sin recuperar los números del incio de temporada, aunque más que sus números creo que lo importante es cómo marca los tiempos del equipo.
En fin, si quieren ver al equipillo, aprovechen que este sábado, o sea, mañana, nos retransmite La 2 contra el Barça, en el partido inverso al que nos retransmitieron el año pasado (cuando La 2 vino a nuestro pabellón después de muchos años sin hacerlo en liga regular). Al Barça aquí le tenemos tomada la medida, pero en casa de ellos no sé qué tal saldrá la cosa. De todas formas, yo me plantaré mañana delante de la televisión para animar como debe ser, si hace falta hasta con gorros y matasuegras.
Publicadas por
Ana Saturno
a las
14:01
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Ayer, mientras acometía nuevamente la limpieza de mi carpeta temporal de canciones (es decir, mientras sonaba música y yo hacía otras cosas a la vez), me volvió a pasar algo que experimento de cuando en cuando. La canción que estaba sonando me llamó tanto la atención que tuve que dejar todo lo demás para ponerme a escucharla. Era Self taught learner, de Lissy Trullie.
Como suelo hacer en estos casos, fui directa a mi Google Reader para localizar la fuente y encontrar otros blogs que también hicieran referencia a la cantante. Para mi sorpresa, sólo la nombraban en dos de ellos, Indie Surfer Blog y Music for Robots. Así pues, procedí a buscar en Google sin más y la mayoría de los resultados que obtuve hablaban de iconos fashion y modernidades varias. Me olvidé de la búsqueda y me concentré en leer las dos entradas del GReader. La de Music for Robots me pareció perfecta, exactamente lo que yo hubiera querido decir. Con la salvedad de que fue escrita en mayo y ahora ya hay algo más información en el MySpace. Al menos unos cuantos conciertos programados y la adición de nuevos miembros al grupo, que sigue teniendo el nombre de la cantante.
Como dice Mark en los comentarios de dicha entrada, a mí me da lo mismo quién sea esta chica y lo que haga con su vida. Supongo que es el mismo poco interés sensacionalista que me permite disfrutar sin complejos de la música de los Babyshambles, Lilly Allen o Amy Winehouse. Podemos hablar de si tengo buen o mal gusto por decir eso, igual que por gustarme tanto esta canción, pero el resto de las reglas de juego del negocio musical no me interesan.
Hay un vídeo en YouTube en el que Lissy canta con Adam Green y que parece ser relativamente famoso. También está éste otro en el que se anuncia la salida de un próximo EP, que no sé si será el mismo del que hablan en el MySpace y que supuestamente sale en enero. Seguiré atenta.
O mi última obsesión conocida, tanto en la versión original como en la remezcla de El-B.
En YouTube hay dos vídeos y por más que busco no consigo saber si alguno es oficial. De todas formas, como el otro pone unofficial bien clarito, dejo éste aquí.
Se supone que el nuevo single de Wiley, Summertime, sale a la venta el 29 de septiembre, aunque en su MySpace se puede oír la canción y un porrón de blogs ya han escrito sobre ella. A mí me parece un poco pichí pichá, sobre todo comparada con Wearing my rolex.
Sin embargo, los Crookers, una pareja de italianos que llevan un tiempo revolucionando las pistas y la blogosfera, han hecho un remix fantástico que la deja como nueva y lista para el baile. Lo pueden encontrar por ahí con facilidad, pero como tengo el día simpático y temerario, yo también lo subí y dejo aquí el enlace.
Wiley - Summertime (Crookers Remix)
PD. El essential mix de los Crookers para la BBC1 está aquí. Yo aún no lo he escuchado.
Cuando Bertrand Cantat asesinó a Marie Trintignant, en el año 2003, yo aún no había escuchado ningún disco de su grupo, Noir Désir. Al cabo de un tiempo, escuché Tostaky y me gustó hasta casi la obsesión, así que el siguiente paso lógico hubiera sido hablar de él en Los Latidos. Pero no lo hice y tampoco sé si lo haré algún día.
El problema es que hablar de Noir Désir después del homicidio (voluntario, involuntario o lo que ustedes quieran, pero una paliza brutal lo miren como lo miren) entraba en conflicto con mi conciencia. No en un conflicto claro, de los que permiten tomar una decisión aunque sea drástica, sino un conflicto peliagudo, de los que se quedan enquistados en la mente de uno durante años y años sin que se llegue a ninguna conclusión satisfactoria. Por una parte, tengo claro que no voy a dejar de escuchar al grupo. Por otra, no me encuentro cómoda hablando de ellos, aunque los demás integrantes no tengan la culpa de lo que hizo Bertrand.
Un tema de conversación recurrente entre los amantes de la lectura es precisamente cómo enfrentarse a la obra de un autor que nos resulta apasionante como escritor, pero repugnante como persona. El caso paradigmático en España es Cela, de quien todos sabemos que fue lo que vulgarmente se conoce como un tremendo hijo de puta, pero que escribió algunos libros magníficos que sería una pena no leer. Creo que cada vez que este tema se ha hablado en los entornos literarios en los que participo se ha llegado a la conclusión de que es necesario separar obrador y obra para poder disfrutar de la lectura. Lo cual no significa dejar las convicciones políticas o morales a un lado; a no ser que en la propia lectura que se está acometiendo se encuentren afirmaciones que atenten contra ellas.
Lo cual nos lleva a una nueva vuelta de tuerca en este dilema. ¿Qué sucede cuando esas convicciones que nos resultan deplorables se manifiestan abiertamente en la obra de un músico o un literato? ¿Sigue siendo posible escuchar esas canciones o leer esos libros sin que la conciencia se nos resquebraje?
Estas preguntas se me han vuelto a plantear ahora por lo siguiente. Entre las muchas canciones que me suelo bajar para escuchar a grupos nuevos, el otro día me gustó mucho Back it up, de Beenie Man, a quien yo no conocía. Como es mi costumbre cuando una canción me llama la atención, me dirigí a la Wikipedia y empecé a leer sobre el cantante. Me encontré con la polémica sobre las letras homófobas de algunas de sus canciones y con los problemas que había tenido su actuación en Barcelona el año pasado. Luego estuve leyendo toda la discusión sobre Jamaica, el dancehall, la homofobia y el machismo que hay en la página inglesa de la Wikipedia, y estuve durante muchos días pensando si incluir la canción en el último mix de Los Latidos o no. Al final no lo hice, pero el problema es que todavía no sé si eso era lo correcto.
No sé si alguien en este país se planteó hace unos años lo que hacía cuando cantaba a voz en grito aquella canción de Molotov que tenía una letra tan agradable, Puto. Supongo que se podía argüir que no se conocía el significado que dicha palabra tenía en México, pero la frase "matarile al maricón" era cuanto menos para planteárselo. ¿Había que tomar lo que decía la canción de forma literal o se trataba de juegos de palabras con significados que aquí no podíamos entender? No tengo la respuesta para eso.
Tampoco tengo la respuesta a si se debe rechazar un determinado tipo de música o unas determinadas canciones sin tener en cuenta el entorno donde se producen. Es fácil juzgar a los demás desde este país, instalados en una sociedad cada día más morbosa, hipócrita y pacata, con una doble moral similar a la yanqui, pero no es tan fácil ponerse en el lugar de otros. Quince años de telebasura nos han envilecido de tal manera que resulta difícil mantener las convicciones políticas y morales, e incluso distinguirlas de todo lo que nos rodea.
Más o menos sé que si la letra de una canción en concreto me parece deplorable, no voy a incluirla en un mix. Pero no sé qué tratamiento dar al resto de las canciones de ese mismo artista o grupo.
¿No es una forma de censura el filtrar todas las manifestaciones artísticas que nos llegan dependiendo de la carga política que se derive de ellas? ¿Quiero yo convertirme en ese tipo de censor? Al mismo tiempo, ¿no es un comportamiento déspota y estúpido el considerar que todo lo que se aleje de mis convicciones políticas es erróneo?
Pero, por otra parte, si yo tengo mis convicciones bien establecidas es porque creo que son las correctas, o quizá también porque, sencillamente, no soy capaz de tener otras. En cualquier caso, si me parecieran erróneas, intentaría cambiarlas. Y entonces, ¿no resulta una renuncia a ellas y, por tanto, a mí misma, el tolerar manifestaciones que ideológicamente me repugnan?
Como ven, tengo muchas preguntas y muy pocas respuestas. Y lo peor es que no sé si llegaré a tenerlas algún día.
PD. Existe, por supuesto, otro problema. Soy consciente de que muchas veces no presto atención a la letra de las canciones que escucho, además de que en muchas otras ocasiones simplemente no las entiendo. ¿Me exime eso de preocuparme por su contenido ideológico? Está claro que no puedo buscar información sobre todas las canciones que escucho, pero aún así esta cuestión me resulta incómoda.
The Ting Tings - Great DJ (la nueva)
Rogue Traders - Voodoo child (la antigua)
El código para poner los vídeos en una página ajena a YouTube lo tuve que componer yo porque ambos estaban expresamente deshabilitados para su inclusión en cualquier otra página. No entiendo la diferencia entre ver un vídeo en YouTube o en un blog. Al principio pensé "bueno, pues pongo las canciones y ya está". Luego pensé un poco más y decidí poner los vídeos también, aunque con los parecidos razonables me refería a la música y no a la imagen.
PD. Estoy intentando terminar el noveno mix de este año, pero me está costando más que nunca. Creo que la culpa no es de las canciones, sino mía, que estoy variable, como el tiempo. Entre las nubes, la lluvia intermitente (necesaria, pero desmoralizadora) y que estoy en modo obtuso por culpa de la instalación de una base de datos Oracle, pues nada, que no arranco. A ver si en unos días está.