27.11.08

conciertos: tomaduras de pelo

Hace ocho años, Jenaro estuvo viendo a AC/DC en el Palacio de los Deportes de Madrid. Hubo dos conciertos, dos días seguidos, y las entradas se vendieron sin problemas en los sitios habituales. Le pregunté por curiosidad depués de ver la que se está montando últimamente con todos los conciertos y me dijo que no recordaba haber tenido ningún problema para comprarlas, ni tampoco haber hecho cola durante horas ni mucho menos. Internet todavía no se usaba para eso.

Durante estos días, he leído mucho sobre los problemas que se han tenido ahora para conseguir entradas para alguno de los conciertos que el grupo va a dar en España el próximo año. Por ejemplo, este artículo que escribe hoy mismo probertoj en Hipersónica. También me han dicho que han ido apareciendo entradas a la venta por cifras astronómicas en algunas páginas web. Pero lo que acabo de leer ahora ya me parece el colmo.

¿Es que no hay forma de que alguien regule de una vez la venta de entradas a conciertos y otros acontecimientos similares? Cada año pasa lo mismo con la Copa del Rey de baloncesto, por ejemplo, por no hablar de la vergüenza que fue la celebración de la Eurocopa hace dos años. El resultado de la desorganización y el amiguismo siempre es el mismo: la frustración del público interesado en los eventos, los reventas haciendo el agosto y un montón de sitios sin llenar porque los "invitados" a los que algún político les ha regalado las entradas no van.

La única duda que me queda es si la gente antes no iba tanto a los conciertos y ahora hay una especie de fiebre por la música en directo, igual que pasa con los festivales, porque hay muchas cosas que se escapan a mi entendimiento en cuanto a la demanda por las entradas. ¿Es que hay una generación que antes no tenía poder adquisitivo para ir a conciertos y ahora sí? ¿O es de verdad una moda? ¿O simplemente es que internet ha puesto al alcance de muchos asistir a conciertos en ciudades distintas de la de residencia y por eso hay más demanda?

En cualquier caso, no creo que la situación actual sea buena para nadie. Y que conste que estoy intentando escribir esto de la forma más educada posible, porque en el fondo lo que de verdad pienso es que hay unos cuantas personas haciendo el agosto a costa de las ilusiones de mucha gente y eso me parece propio de sinvergüenzas.

PD. Si parece que hablo de la moda de ir a conciertos como algo negativo, es porque el comportamiento del público en muchos de los que he visto durante los últimos meses era propio de hooligans y maleducados y no de personas realmente interesadas por lo que iban a ver.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En lo de hoy, Ana, se junta alguna otra cosa tan de este país como ésa de montar fiestas privadas con fondos públicos. Dicen las malas pero bien enteradas lenguas que hay un alto porcentaje de entradas que no han salido a la venta por quedarse en manos de políticos y demás clase alta para su juerga particular.

Además, está el lío de que una caja financia el concierto, pero no puede vender los tickets (por lo que, para resarcirse, también decide quedarse con unos cuantos) y que al comprador de la calle no se le avisa de que, a la misma hora que abren los centros comerciales, el reventa ya ha puesto a todo su equipo a currar. Eso por no contar las desgracias teconológicas de un servicio como Ticktackticket, posiblemente uno de los lugares de compra por internet más desastrosos que yo haya tenido que sufrir.


En definitiva: un puto desastre, aunque yo no esté entre los damnificados.

Ana Saturno dijo...

Hola, proberto:

Yo creo que mi problema es que el concepto "fiesta privada con fondos públicos" no me entra en la cabeza. Igual es que soy una idealista.

Y sí, como tú has dicho, un desastre.
Saludos