4.8.08

personal: tanto, tanto, tanto, tanto ruido

Este fin de semana pasé unas cuantas horas ordenando archivos de mp3, entre el sábado por la tarde y el domingo por la noche. Acabé agotada y con dolor de cabeza. Quizá lo segundo no fuera una consecuencia directa de tantas horas pegada a la pantalla, pero sólo el cansancio fue suficiente como para hacer que me replanteara unas cuantas cosas.

Ya había decidido, el día que me pasé de Bloglines a Google Reader, eliminar todas las entradas de blog que tenía marcadas con discos para descargar. Hice borrón y cuenta nueva, y decidí no seguir marcando entradas que fueran sólo de descarga. Si un disco me interesa lo suficiente como para descargarlo sobre la marcha - y en ese caso será porque ya lo estaba esperando - lo hago; si no, me olvido.

Hoy decidí ir un poco más allá. Estuve pensando en mis discos, en los que ya tenía y en los que sigo comprando, y en la cantidad de veces que los escuchaba antes y lo poco que los escucho ahora. No se trata sólo de que tenga una cantidad ingente de mp3 ocupando bytes y bytes de mis ordenadores y que nunca vaya a ser capaz de escuchar todas esas canciones. Se trata de que además tampoco escucho aquellas que me han interesado lo suficiente como para comprar el disco.

Supongo que todos nos acordamos de cuándo teníamos sólo diez o quince discos. ¿Cuántas veces llegamos a escuchar cada una de ellos? Yo, cientos. Mi paga de cada semana (cuando empecé a tenerla, claro) la invertía en medio disco. La otra mitad la conseguía pidiendo la de la semana siguiente por adelantado. Luego pasaba catorce días sin un duro, pero con un CD que llegaba nuevito al reproductor y acababa agotado de tanto como lo oía. Pasaba horas leyendo y releyendo las letras, acariciando las páginas de los libretos. Ahora, con mucha suerte, llego a sacarlas y echarles un vistazo fugaz. Y eso no me gusta. Los discos que he comprado en los últimos tres años los he escuchado, excepto casos muy concretos, tres veces como mucho. Y eso me gusta aún menos.

No voy a dejar de comprar discos, sólo voy a intentar escuchar más los que tengo. Ya soy muy selectiva comprando, y lo bueno de internet es que ahora, en la mayoría de los casos, ya los he oído antes, con lo que estoy más a salvo de las decepciones profundas. Lo que sí voy a hacer es restringir mis escuchas, o quizá debería decir mis descargas. Los métodos que había empleado hasta ahora para que el peso de las novedades no me desbordara no han sido suficientemente efectivos, así que supongo que ha llegado el momento de restringirlas aún más.

Hace muchos años, en una clase de inglés, mi profesor dijo que en el mundo había demasiados libros buenos que leer y que no tenemos tiempo para todos ellos, por lo que dejar a medio uno que no le estuviera gustando no le causaba ningún problema. A mí me pareció una idea excelente, sobre todo porque ya me había visto en la tesitura de soportar durante días una lectura que no me inspiraba más que tedio. Supongo que ha llegado el momento de aplicar una estrategia parecida con los discos, aunque en este caso de lo que se trata es de no iniciar la escucha.

A partir de ahora, sólo voy a escuchar: a) discos que ya tengo, b) discos que me recomiende alguien con un criterio que ya haya comprobado que me resulta válido y c) una ínfima cantidad de excepciones que siendo realista tengo que admitir que existirá. Va siendo hora de ir eliminando lo superfluo.

Por supuesto, este propósito de enmienda no surge de la nada. A las horas de pelea con los archivos se unen las reflexiones que me provocaron las palabras de Kiko Veneno en esta entrada que probertoj había compartido, las dudas sobre incluir o no un libro en un pedido que voy a hacer a Amazon y que me tiene hablando sola, y la indecisión acerca de una nueva sesión que quería hacer y que no sé si tiene sentido. Hay demasiada gente colgando mixes y remixes, demasiados grupos haciendo música, y quizá sean los mismos de siempre, pero ahora llegan a todas partes y el caudal de información empieza a antojárseme inmanejable. Y, a menos que encuentre una buena razón para ello, es probable que yo no deba contribuir generando aún más ruido.

4 comentarios:

Jermanio dijo...

tu problema es que lo quieres leer todo, escuchar todo, saber todo, y eso lleva tiempo, mucho tiempo. Si tenemos en cuenta que además quieres hacer muchas cosas: FAILURE FATAL ERROR!!

Creo que yo tengo los mismos discos que tú, y estoy tan tranquilo escuchando el OK Computer que acabo de comprar original. Ah, y el disco nuevo de Espanto. Y eso que sé que tengo pendiente el de Grand Archives y que seguro que me va a gustar.

Es cuestión de conformarse, pararse y disfrutar de lo que se abarca en cada momento. Por ahí deberías empezar. De todas formas sabemos que no vas a hacer lo que escribes en este post porque eres incapaz. Si te paras te caes, necesitas movimiento y estar inclinada hacia adelante. Que lo sepas.

Besos y te recomiendo que vuelvas a la Caja de The Kinks que te compraste con tanta ilusión y que sólo escucho yo de vez en cuando. Así yo te prometo que volveré a escuchar más a Love y Neil Young. Yo mientras me aprovecharé de tus investigaciones y seguiré escuchando discos nuevos, cuidadosamente filtrados por la experta.

Gracias.
J

probertoj dijo...

Sí, totalmente de acuerdo con todo, pero no sé por qué me da que vas a seguir al mismo ritmo de siempre. Ahora en verano, como apenas se editan, pues igual bajas el ritmo, pero verás a la vuelta de otoño.

Venga, más leña al fuego, discos que "hay que oír" (frase presuntuosa donde las haya):

-No es ninguna maravilla para ser él, pero el último de Billy Bragg se merece más atención que muchos de gruipos nuevos.

-El de The Bug ya te lo ha recomendado Iván, así que yo sólo puedo decir sí.

-El Superfuzz Bigmuff de Mudhoney, en su edición Deluxe, suena a las mil maravillas. Sorprendentemente, el The Lucky Ones, que es el último, también. Al final van a ser un grupazo.

-Grand Archives. Bonito, bonito.

-El peazo split de Espanto/Antonna.

Y una canción para acabar: Trapezioan, de Saioa. Bonita es poco.

Lo de Kiko Veneno me dio un poco de pena por él, la verdad.

Ana Saturno dijo...

Ay, qué dos, menuda poca fe en mis buenos propósitos de año nuevo en agosto. Yo sé que me va a costar, pero ya verán que voy a ser capaz de centrar mis escuchas y no dispersarme tanto como hasta ahora.

Es verdad que hace mucho que no escucho la caja de los Kinks. La pongo en mi lista de discos para reescuchar.

El disco nuevo de Billy Bragg lo escuché hace ya unos meses... es soy fans. No hablé de él porque en parte me decepcionó un poco. No está mal, pero no llega a las cotas de discos anteriores. Eso sí, estoy de acuerdo en que merece más atención que muchas de las cosas que están saliendo nuevas.

El de The Bug es uno de los que estoy escuchando mucho ahora, y de hecho va en mi pedido a Amazon, junto con el de Roísín Murphy, que sigo escuchándolo obsesivamente, y el de Flying Lotus.

El Split de Espanto y Antonna, que nombran los dos, es una delicia. El de Lucky Ones juraría que lo he escuchado y me gustaba, pero tendré que comprobarlo (este tipo de cosas son las que me desesperan, cuando no sé si he oído un disco o no).

Y todos los demás que recomiendas, proberto, son nuevos para mí, así que me los apunto. Pero con tranquilidad, que me estreso. :-D

En cuanto a lo de Kiko Veneno, yo creo que tiene razón, aunque no sea una cuestión de edad. El público de los conciertos es cada día más maleducado y creo que ya comenté cómo me habían sacado de quicio en muchos de los conciertos del Sónar. No quiero ni pensar lo que deben sentir los artistas en esas situaciones.

Besos para los dos

Ana Saturno dijo...

Mini corrección: donde pone "de Lucky Ones" debería poner "The Lucky Ones".

Qué malo es esto del spanglish. :-D