8.1.09

política: un pueblo vencerá

Esta mañana la calle de mi oficina, una de las principales de Las Palmas, amaneció con las farolas llenas de carteles con la bandera palestina. Sobre ella, se podía leer "Palestina vencerá".

Desde hace varias décadas, una loma visible desde la principal autopista de la isla porta la leyenda "Sáhara vencerá", escrita con grandes piedras pintadas de blanco. Desde que, siendo pequeña, leí esas dos palabras por primera vez, he estado esperando que el Sáhara venza, que se les restituya sus hogares y su dignidad a todas las personas que malviven en los campos de refugiados, que algún gobierno español se atreva a asumir la responsabilidad que tenemos en esta injusticia y enfrentarse a Marruecos para defender los derechos de los saharauis. Pero ninguna de estas cosas pasa y yo sigo esperando.

Me gustaría pensar que con Palestina no va a pasar lo mismo. Que hay alguna posibilidad, por remota que sea, de que los poderosos dejen de apoyar la matanza que está llevando a cabo Israel y empiecen a defender a un pueblo débil y masacrado. Pero ya no soy una niña y en mis 31 años de vida no he visto ejercer en este mundo nada parecido a la justicia. Y mientras recorro esta calle, mirando farola tras farola, bandera tras bandera, no puedo borrar de mi mente las palabras "no va a ser posible".

Ojalá el 2009 sea el año en que me equivoque.

3 comentarios:

manolodominguez dijo...

lo jodido es no solo que no te equivocas, sino que vivimos en un mundo cargado de palestinas, de pueblos oprimidos porque sí. como irak, como afganistan, como el sahara y como otros muchos tantos.

puede ser incluso inmoral, pero yo prefiero no pensarlo, porque si no me avergonzaría de mi sofá, mi ordenador, mi blog sobre banalidades, mi colección de discos...

cerillasGaribaldi dijo...

¿Qué palabras se usan para explicar la impotencia?

Tuve la suerte de conocer la Palestina casi libre y recuerdo aquellos días como algo especial, trazar los caminos de la Biblia y los Evangelios, pensar que hace tanto tiempo había tanta vida, me hacía parecer totalmente insignificante.

A pesar de no tener fe, respeto la historia y la herencia de los pueblos, y creo que Nazareth, Belen, Jericó o el mismo Gaza rebosan tanta huella de vida que cada disparo, cada bomba duele infinito, duele hasta la eternidad.

Y no creo que la vida se pueda explicar sin Jerusalem.

Ánimo, Ignacio

Ana Saturno dijo...

Las palabras, como bien dices, Ignacio, se quedan muy cortas.

Yo también me pregunto muchas veces, Manolo, qué tendría que hacer, cómo seguir viviendo esta vida cómoda que me ha tocado mientras se contempla la barbarie cada día, sea en Irak, en Afganistán, en Palestina... Al mismo tiempo que me avergüenzo de mi inmovilismo, soy consciente de que el cargo de conciencia que yo pueda tener deberían sufrirlo nuestros representantes, esos a los que elegimos en los países democráticos para que hablen y actúen por nosotros, pero multiplicado por millones. Ellos son los responsables, ellos los que tienen que actuar.

Sí, podemos poner de nuestra parte, podemos hablar y decir que no estamos de acuerdo con tantas cosas, podemos ir a las manifestaciones, podemos ayudar a las ONG, podemos escribir en internet; pero poco más. Son ellos quiénes tienen la responsabilidad. Y no la están empleando, de la misma forma que no lo hacen casi nunca.

Vergüenza de los políticos y una pena infinita. Creo que es todo lo que puedo decir.