6.3.06

Los centros comerciales y su efecto en la sociedad

Hola a todos:

Debido a que no escribo muy a menudo he creído oportuno adjuntar a este NUESTRO blog un mail que he escrito a los amigos del Polígono de Toledo, y que creo que puede resultar interesante por el debate que puede suscitar.

Lo copio íntegramente:

"Os aviso de que lo que voy a escribir hoy no tiene nada que ver con lo que suelo escribir, pero, como es una de mis reflexiones y en este caso os afecta, he creído oportuno mandar este mail, que también podréis consultar en el blog que tenemos Ana y yo: www.loslatidos.blogspot.com donde podéis ir leyendo nuestra vida en la isla. (Prometemos contar cosas más cotidianas que lo que os escribo a continuación).

Insistiendo en mi idea de que la construcción del Centro Comercial Luz del Tajo es más importante de lo que creemos, o de lo que nos hemos dado cuenta hasta ahora, este pensamiento pasó por mi cabeza no hace mucho, a raíz de otro mucho más profundo, o al menos trascendental para la evolución de esta, nuestra, raza humana:

Bien, he llegado a la conclusión de que la evolución no nos está llevando a ningún sitio, gráficamenté podríamos decir que ni sigue una ecuación lineal, en la que y=x, para nada. Mucho menos es exponencial, ni tan siquiera es espiral. No evolucionamos por ciclos que cada ciertos años, o siglos, nos llevan al mismo punto. No. Definitivamente no. Estamos en un punto muerto.

En un dique sin continuación frente a un mar de inoperancia. De hecho, lo único a lo que podemos aspirar las sociedades modernas (y me temo que las futuras) es a colorear ese dique, a adornarlo, y para esta tarea la evolución nos ha dotado de una gran variedad de ornamentos y colores. Llámense éstos: Ilustración, evolución industrial, evolución social, burguesía ciudadana, evolución de las clases medias, evolución de la tecnocracia, burocracia, parlamentarismo, sociedad de la información, o como quiera que se llame aquello que viene después de ese afán de estar conectado constantemente a todo lo que uno puede estar conectado.

En los próximos años, según un arrtículo de Juan Cueto esta semana en El País Semanal, seremos testigos del enfrentamiento de la primera generación baby boom (nacidos a partir de los años 50 o durante la primera postguerra) y aquellos que nacimos en democracia, y globalizados por cierto, que abrazamos actualmente todo tipo de tecnología de bolsillo y que dejamos que piensen por nosotros y nos digan lo que debemos pensar y defender a ultranza a través siempre de distintos tipos de pantalla (televisión, ordenadores e incluso, actualmente, móviles 3G).

Esta generación a la que pertenecemos todos los cocopegros, parece estar controlada, o al menos aplacada, para que no tomemos nuestras propias decisiones e iniciativas y para que no desbanquemos de sus cómodos puestos a aquellos elementos de la otra generación que vieron el Mayo del 68 con añoranza de momentos mejores, desde una España aún en blanco y negro, y que finalmente han corrompido y vaciado de significado todo por lo que suspiraron y lucharon. De todas formas, desde sus puestos de dominio siguen echando en cara a nuestra generación que hemos sido nosotros los que no hemos sabido tomar el relevo y los que hemos terminado en pocos años con lo que tanto esfuerzo les costó a ellos conseguir. Creo que no es exactamente así.

Bien, pues en medio de este estado de inmovilismo social no hace mucho que comentaba con Zaragoza y con Collado que la construcción del Centro Comercial del barrio es, en mi opinión, más importante y trascendental de lo que creemos porque el papel que actualmente desempeña en la sociedad es el que desempeñaba hace 40 o 50 años la plaza del ayuntamiento de los pueblos y la salida de misa de los domingos donde se hacía "patria", se intercambiaban las preocupaciones comunes (y las particulares), y se confraternizaba para afrontar conjuntamente las medidas para solucionar esos problemas. Lo que ocurre es que antiguamente la plaza del pueblo era neutral, era, eso, del pueblo, y actualmente los centros comerciales están dirigidos y enfocados hacia nuestra anulación, o al menos hacia nuestra deshumanización.

De acuerdo con esta disertación mía, y creo que un poco ante la estupefacción de muchos de vosotros, he decidido aportar a cocopegros este artículo que encontré en la prensa canaria del jueves 2 de marzo (Diario La Provincia. Las Palmas de Gran Canaria) no sin antes querer dejar claro que si esto os aburre no seguiré mandando este tipo de mails.

Quiero que leáis críticamente el texto y que tengáis en cuenta que mi opinión es que con la construcción del Centro Comercial Luz del Tajo se llena un espacio que había quedado vacío con el crecimiento desmesurado del barrio, por la descentralización del ocio y por la presencia cada vez mayor de habitantes que no han crecido en el barrio y que no comparten las "tradiciones", aunque recientes y urbanas, tradiciones al fin y al cabo, de los que hemos crecido en el Polígono.

Además el Centro Comercial es lugar de encuentro y ocio de los habitantes de Toledo Capital y los pueblos de la periferia y esto va a dar lugar a unas interrelaciones que acelerarán la homogeneización de todos los indivíduos y que acelerarán la desaparición de las características locales de cada población. Cosa que tarde o temprano se iba a producir por el intercambio de población con Madrid y por la creciente población, joven en su mayoría, que está mudándose a vivir a adosados o casas unifamiliares en los pueblos de la zona de Burguillos, Cobisa, etc, y, en menor medida, a la zona de la Sagra.

No mucho más, sed críticos, y aquí os adjunto el artículo. Por si creéis que lo que me pasa es que tengo demasiado tiempo libre y que me estoy volviendo loco aquí os dejo una serie de preguntas:

¿De verdad queremos ser "todos iguales" y perder los rasgos que nos pueden destacar como indivíduos?
¿Es progreso la homogeneización o asimilación de las sociedades?
¿Las franquicias nos hacen a todos iguales y terminan con las diferencias de clases, o por el contrario están creando una clase media más amplia para discriminar definitivamente a los que quedan por debajo de ella y ensalzar autárquicamente (según su acepción cínico-socrática) a los que quedan por encima?
¿La actuación de la sociedad nacida con la transición y la democracia es libre, o está inducida por los que realizaron aquella liberación?
¿No tenéis la sensación de que hay demasiadas contradicciones y absurdos que están demasiado asumidos por la sociedad simplemente porque nos vienen impuestos de una época en la que se estaba intentando arreglar en 25 años lo que no se había hecho en 60 y que actualmente deberían revisarse?

Procuraremos ir dando respuestas, desde el Atlántico, por medio de otros mails, y en los blogs
www.loslatidos.blogspot.com y www.eltipoequivocado.blogspot.com (éste está en construcción).

Un abrazo muy fuerte y, por cierto, estoy bien, en serio, no os preocupéis ;-)

ARTÍCULO: "ESPACIOS SOCIALES" .
La construcción de los espacios de una urbe, de la ciudad, ha ido transformándose a lo largo de los siglos en función de las necesidades e imposiciones culturales, sociales y, sobre todo, económicas del devenir histórico. La polis griega, representación y realidad de la construcción de la ciudad moderna, proponía como elemento fundamental, el ágora o espacio público donde dialogar y debatir los problemas de la polis; el ágora era el elemento democratizador de una realidad que se consideraba nación, era la organización ideal para la buena admninistración de la comunidad.
Tras siglos de cristianismo inquisidor, el S XIV alumbró una nueva construcción de la antigua polis griega a través de una representación de la misma, fundamentada en el renamicimiento de la cultura, del nacimiento de la ciencia moderna, del bullicio del mercado, de la dialéctica discursiva y del alumbramiento del capitalismo. Esta nueva construcción de la urbe va fraguando paulatinamente a lo larto de los siglos, tomando la forma que cada etapa imponía, ya fuesen económicas, sociales o culturales. En el S.XX cristaliza la formación de las sociedades de masa y comienza la mirada de la representación en todos los ámbitos de la vida, trasladando el ágora público al parlamento que representa la realidad política y social de la nación. Los espacios se industrializan y las formas se geometrizan, es el tiempo de las grandes avenidas, de las separaciones sociales en función de las diferentes clases sociales, del surgimiento de los barrios marginales y los arrabales, de Le Corbusier como representación de esta ciudad "mecánica y metódica", sin alma. Es la ciudad industrial, mero instrumento económico, ya que los espacios sociales son reducidos a lugares relacionados con el ocio y el descanso, el diálogo entre los ciudadanos de esta ciudad se minimiza, provocando el aislamiento social y las "urgencias económicas" se imponen, liquidando casi todas las formas comunales y de reunión, el diálogo y la conversación pasan a convertirse en residuos de las relaciones sociales públicas. Estos espacios públicos van reduciéndose con el tiempo, llegando, en la actualidad a estar directamente relacionados con el consumo, es decir, se ha mercantilizado estas relaciones sociales. El consumo ha conseguido introducirse en el espacio sociocultural y el espacio geográfico que ha conglomerado el consumo y las relaciones sociales en las actualmes sociedades es el centro comercial.
Efectivamente, el centro comercial es el espacio donde se puede observar, a la vez, la interacción entre el ámbito del consumo y las relaciones sociales modernas que vienen determinadas, cada vez con mayor claridad, por el consumo. Es decir, las relaciones sociales se generan en el ámbito del consumo y emergen nuevas interacciones sociales y culturales. Este espacio abarca todas las actividades de ocio y de compras consiguiendo la simbiosis entre el mundo del consumo y las interacciones sociales. No sólo se va al centro comercial a comprar un bien, también se va para quedar con los amigos y amigas, para tomar algo mientras se espera a la pareja para pasar la tarde en este espacio y disfrutar de una película o esperar hasta la noche y tomar una copa en álguno de los pubs de este recinto. Todas las actividades de ocio están presentes en este espacio público y a la vez se convierte en el centro de reunión e interacción social. Del ágora al centro comercial. Cambian las formas y los contenidos, pero no el fin, la interacción social.
Armando Peña. Instituto de investigación social y de mercado. Hamalgama Métrica. Estudios de mercado y sociales. Estudios Sociométricos de sondeos de opinión. Las Palmas de Gran Canaria. "

2 comentarios:

siloam dijo...

ES INTERESANTE, MUCHO.
Ojalá no llegase ese enfrentamiento generacional (siempre los hubo, pero ahora parecen más ruidosos)
a mi algunos centros me gustan, pero me dán cierto horror tb. En lospaises menos desarrollados proliferan (la mayoria corporaciones/franquicia), el colonialismo USA, y a veces es triste. Está la caalle llena de gente, haya bares , cafeterias, y quieren ir allí, como los chavales del miswest yanki, q no tienen otro sitio, o eso, o las gasolineras.
en Vigo, mi ciudad, los planifican a lo loco- la introducción de las multinacionales-, dicen que la población se multiplicará.
sin embargo nadie nombra q los hospitales están a rebosar, como si la población fuese humanoide, eternamente jóvenes y sanos.

xaxa dijo...

En mi opinión las cosas siempre empeoran, cada vez más. Hasta que surge una generación a la que la situación la empuja a emprender una nueva lucha.
Las siguientes generaciones viven de las rentas, hasta que todo vuelve a empezar.
Coincido en que no hay evolución, desapareció casi a la vez de que salimos de las cavernas.
En cuanto a los ciclos... son lo más natural del mundo. Los hay y los habrá siempre, porque funcionamos como un autorregulado sistema de control.

Te interesaría leer el gen egoista de Dawkins. En el habla de las EEE (Estrategias evolutivamente estables), es una forma muy sencilla de "justificar" ese comportamiento.

Yo en general procuro no prestarle mucha atención al tema, porque soy bastante pesimista y por otros motivos que no me voy a poner a escribir, pero bueno, estoy casi seguro de que nos iremos a la mierda, merecidamente.

Preguntarse este tipo de cosas al final no te llevan a ningún sitio, porque no están destinadas a perdurar. Es mucho más económico (evolutivamente hablando) dejarse llevar.

Feliz opiedad...