2.1.06

rollo total

Estamos a principio de año y mucha gente se plantea metas para los doce meses que vendrán. Yo no suelo hacerlo, pero el año pasado, no sé aún por qué razón, me dejé llevar por la idea de que había que proponerse leer un determinado número de libros al año. No sé cuántos eran, 15, 25, da igual. Sea el número que sea, no creo que llegara.

Al principio era distinto. Aprendí a leer temprano (a los tres años) y de pequeña devoraba todo lo que caía en mis manos. Había libros que los leía dos, tres, incluso uno hasta once veces. Se llamaba "Y un día será mañana", era una historia anti-capitalista para niños y yo lo cogía de la biblioteca de la Escuela de Magisterio una y otra vez. Nunca he podido encontrarlo para comprarlo, pero juro que no me lo inventé. La bibliotecaria de aquel entonces podría dar fe, estoy segura de que aún se acuerda de todas las veces que me preguntó “¿Otra vez te llevas éste?”. En esos momentos yo creía que los libros se me acabarían. Y es cierto, se me acabaron. Todos los que eran para niños y me interesaban me los leí. Agoté tres bibliotecas de Las Palmas y los que me compraba mi padre (ir a las librerías era mi ritual preferido).

A los trece años mi padre me seleccionó los libros de mayores por los que creía que podía empezar de entre los que teníamos en mi casa. Y entonces la inmensidad se abrió ante mí, y mi manera de enfrentarme a la lectura fue cambiando poco a poco. Al principio pensaba que sólo podía leer esos 30 o 40 libros que tenía separados. Y la cosa iba bien, los leía entusiasmada y cada uno de ellos era un mundo. Con algunos no podía y los dejaba, para volver al cabo del tiempo (bueno, casi siempre, hay uno que se me atragantó desde el principio y no lo he leído todavía, "El viejo y el mar", de Hemingway, quizá lo intente de nuevo un día de estos). Hasta que los terminé y le pedí a mi padre que me recomendara más libros, y me los volví a terminar, y volví a pedir más, y así hasta que él ya no se acordaba de cómo eran los libros que no me había recomendado todavía y me dijo que lo mejor era que fuera autónoma. Entre tanto yo leía también los libros que me dejaban mis amigas, claro.

Entonces llegué a la Universidad y las cosas cambiaron de golpe. Ya no tenía tiempo para leer, ni casi ganas, y los libros me duraban mucho más o se espaciaban en lugar de sucederse sin pausa. Con el trabajo empezó a ser aún peor. Y durante todo este tiempo mi sensación de culpabilidad crecía: no leo lo suficiente, me quedan infinidad de cosas interesantes por leer y no voy a llegar nunca, me estoy perdiendo un montón de libros que debería leer... Sólo hay una cosa que no me daba remordimientos: dejar un libro a medias. Un día me dijo Miguel, mi profesor de inglés, que era imposible que uno se leyera todos los libros que se habían escrito y que había tantas cosas buenas por leer que no valía la pena perder el tiempo con uno que nos aburría o no nos gustaba por cualquier razón. Y esa norma la he seguido casi a rajatabla. Pero aún así, la sensación de estar perdiéndome libros y libros no se iba.

Por eso el año pasado, aprovechando el cambio de trabajo y mi liberación de la consultora del infierno, me propuse leer equis libros durante ese año. Los primeros meses los contaba y pensaba "ah, pues voy muy bien". Después, dejé de contar. Creo que me leí unos 15, más o menos. La mayoría fueron en francés, porque con la excusa del examen que tuve en junio y que me tenía que preparar a conciencia, me enganché de tal manera a Pennac y su familia Malaussène que no podía parar de leer un libro de la saga detrás de otro. Son geniales, en serio, si saben francés no lo duden, empiecen ya con "Au bonheur des ogres" y si no saben, no lo duden tampoco, empiecen ya con "La felicidad de los ogros", en Mondadori.



¡PERO NO LEAN ANTES DE QUÉ VA! Perdería toda su gracia. Por cierto, el otro día me dijo un amigo que la traducción no es muy buena, pero qué le vamos a hacer, suele pasar.

Y, aparte de los libros en francés (Pennac, Anna Gavalda, Modiano) y de alguno en inglés ("The curious incident of the dog in the Night-time", de Mark Haddon), leí un puñado de novelas policíacas, que para algo son mi debilidad (Henning Mankell y Alicia Giménez-Bartlett, este año). Y "2666", de Roberto Bolaño, que iba a ser el protagonista de este post y es la razón por la que me senté hoy a escribir, pero como me está quedando tan largo, mejor lo dejo para otra ocasión.

Puede que haya leído algo más durante el 2005. Pero los que me vienen a la cabeza ahora son los que ya he dicho. Con "2666" he estado un año entero, leyéndolo entre otros libros. Lo terminé el día 30 de diciembre por la noche, y no me arrepiento en absoluto de haberlo leído tan despacio. Las razones, detalladitas mañana. Por hoy, que sepan que este año ni me propongo 15 ni 25 ni nada. Cada libro lleva su ritmo y yo he decidido que mis normas de lectura para este año son éstas:

  1. No voy a leer ningún libro ni más rápido ni más despacio de lo que me pida el cuerpo. No creo que tenga que esforzarme para cumplirlo, el esfuerzo sería lo contrario.

  2. No voy a ser capaz de leer todos los libros interesantes que existen en el mundo ni aunque viva 100 años, así que mi estrategia cambia a intentar que todos los libros que lea sean interesantes.

  3. Voy a intentar escribir algo en Los Latidos de cada libro que lea. Así sabré si estoy sacando algo en claro de mis lecturas y si me están sirviendo para algo. Pasar un buen rato y ya está yo lo considero algo, no necesito que los libros me hagan plantearme cuestiones metafísicas.
Y sí, las novelas policíacas son muy interesantes, por si acaso se piensan que no las voy a meter en el punto 2. ¡Faltaría más!

Por ahora, estoy leyendo en francés (es que al final le he cogido el tranquillo y me encanta leer en este idioma) otro libro de Anna Gavalda, el único que me falta. Se llama "Ensemble, c’est tout". En español están los tres que ha escrito publicados, pero no sé si recomendárselos. No sé, a mí me han gustado mucho los otros dos, pero los veo un poco femeninos (odio eso que llaman literatura para mujeres, pero tengo que reconocer que no sé si estos libros le gustarían a un chico) y sé que la mayoría de los que leen esto son hombres hechos y derechos y quizá no les gusten. Si alguien se anima, le aconsejo que empiece por los relatos de "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar". Son muy buenos.



Ya está. Me callo, que ya va siendo hora. La crítica de "2666" la dejo para mañana... o para otro día, que mañana viene Jenaro y no sé si podré escribir (entiéndanlo, no es que no quiera, es que nos vemos muy poco y tenemos muchas cosas de que hablar).

Feliz año y felices lecturas a todos los que hayan conseguido aguantar todo este rollo (es que cuando me pongo a hablar de libros siempre me pasa esto) y a los demás, también.

6 comentarios:

xaxa dijo...

Esa vuelta de vacaciones. Oe!!.
Se agradece lo de los libros.
Por cierto pasenlo bien y no lean mucho mañana.
(se me estará pegando el acento canario)

Un besote para los dos.

Sepe dijo...

Ana, me siento bastante identificado con este post. Yo también he pasado por la fase ansiosa de no leer todo lo que uno quisiera, y también por la fase de no dejar ningún libro a medias. Pero, quien sabe por qué, hemos llegado a la misma conclusión: leo lo que me apetece, cuando me apetece, aunque a la gente le pueda parecer que leo cosas poco interesantes... De vez en cuando cae el típico best-seller, que si lo disfruto pues genial y si no pues a por otro y ya está..., la clave es que si leo es porque me gusta, y no quiero ningún tipo de presión ni propia, ni externa.

Ana Saturno dijo...
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Mr. Sandman dijo...

Eres mala. Me haces sentir culpable por haberle dedicado a la lectura en los últimos años el escaso tiempo que tardo en leerme los libros de Harry Potter según salen (en inglés, of course). :P

Es broma, pero sí es cierto que tengo algo de "angustia vital" por haber pasado de ser un devorador de libros compulsivo a no leer absolutamente nada (salvo las excepciones mencionadas y porque lo veo por casa de mis padres). Quién sabe, puede que sea buen momento para retomar mi francés (lo último que pillé fue "La Maladie de la Mort" y eso fue ya hace años). En todo caso gracias por las recomendaciones.

Y de paso intentaré aprender algo de la psique femenina (y de lo que le gusta a las mujeres) con las lecturas que mencionas. ¡Hay que conocer al enemigo! XD.

Feliz año.

Ana Saturno dijo...

¡Buenos días!

Gonzo, olvídate de esa angustia, en serio, no lleva a ninguna parte (y desde luego no lleva a leer más, al menos no en mi experiencia).

Cuando más relajado está uno más ganas le dan de leer y más disfruta con las lecturas. Y, sobre todo, yo creo que es imprescindible sentirse cómodo con el libro que se tiene entre las manos. Si no, es mejor dejarlo para otro momento. Por muy agobiada que yo haya estado con el curro, por ejemplo, nunca he dejado a medio un libro de Mankell, más bien los devoraba en un par de días, porque las ganas que tenía de leerlos podían con todo lo demás. Cuando eso no pasa con un libro es porque necesita otro ritmo, otro momento u otra disposición mental. Creo yo...

Si te animas a leer en francés, los libros de Pennac son geniales, aunque quizá tengan algunas palabras algo difíciles. Si encima te animas con la psique femenina (el colmo de mi lector de blog ideal, siguiendo las recomendaciones contra viento y marea, sí señor :-D), el de relatos de Anna Gavalda es bastante sencillito de leer y yo creo que muy bueno. Está en bolsillo, se llama "Je voudrais que quelqu'un m'attende quelque part".

Y ya me callo, que estoy empezando a ser un coñazo de persona.

¡Feliz año a todos!

Jermanio dijo...

Hola a todos!!

Un saludo desde Las Palmas.
Yo también quería comentaros algo sobre la angustia de intentar leerlo todo, bueno, todo lo que está disponible para nosotros. Porque... ¿no habéis pensado nunca en la cantidad de sabiduría y de fantasía que se nos escapa por no entender todas las lenguas del mundo?

Sé que ahora sí que lo váis a pensar de vez en cuando, y que os va a agobiar. Yo, cada vez que veo un documental o leo algo sobre Oriente, en general, China, o Japón, India, o sobre el África Negra y sobre toda la cantidad de literatura y cultura que nos estamos perdiendo debido a la forma en que está repartida la cutura en el mundo, me agobio, me agobio mucho, y siento que me estoy perdiendo algo importante.

Por otro lado deciros que yo desde hace dos años, este será el tercero, utilizo la agenda del fnac para apuntar cuándo empiezo un libro y cuándo los termino porque yo suelo leer entre cinco y diez libros a la vez, y me es difícil controlar lo que leo. Además hago anotaciones sobre el libro mientras lo leo, porque el exceso de información hace que mezcle historias y personajes.

¿Os parece poca angustia?

Un abrazo