15.6.07

aquellos maravillosos 90

Los adolescentes de hoy en día son unos privilegiados. Viven en un mundo de mierda, sí, pero tienen en sus manos una herramienta que ya hubiera querido yo cuando tenía su edad: Internet.

En la época (aquí llega la abuela batallitas) en que yo iba al instituto, no conocía a nadie en Las Palmas a quien le gustara la misma música que a mí. Bueno, no conocía a nadie de mi edad, claro, y eso tampoco quiere decir que no los hubiera, sino que yo no los conocía. Para mis compañeros lo más "alternativo" era Nirvana y Offspring, y más allá poca cosa había. Sí recuerdo a un par de personas a las que le gustaban los Smashing Pumpkins, pero poco más.

Quienes me ayudaron en mi empeño de buscar algo diferente fueron los dependientes de dos tiendas: la chica de Psico-Rock, que me dio un disco de Bad Religión cuando le pregunté por Offspring y me vendió mi primera RDL, en la que venía un disco recopilatorio que guardo con todo el cariño del mundo (lo mejor del 94); y Diego, el dueño de Canarias Rock, por donde pasaba casi todos los días al salir del instituto y donde más discos pude descubrir. Las dos tiendas cerraron muy pronto, igual que otra cuyo nombre no recuerdo (me quedaba más lejos de casa) y que se transformó en un Daily Price. Supongo que eso no debería extrañarme.

Esa fue mi primera mitad de los 90. Luego llegué a Madrid y las cosas cambiaron a una velocidad de vértigo.

Un quinceañero de hoy en día, sin embargo, sólo tiene que encender el ordenador y tiene a su disposición el conocimiento desinteresado de un montón de gente apasionada por la música. De cualquier tipo, da igual, los blogs musicales se multiplican, aunque desde luego unos sean mejores que otros. Hay blogs que reseñan o critican discos y uno puede leerlos para hacerse una opinión de lo que se va a encontrar, o para descubrir cosas que no sabía que existían. Hay blogs que ponen canciones para descargar y puedes escuchar un grupo por primera vez y decidir si sigues prestándole atención o no. Y hay blogs que ofrecen discos para que los escuches y puedas decidir si comprártelos o no. Es un privilegio absoluto.

Entre los blogs que hablan sobre discos, hay uno que está llevando a cabo un proyecto interesantísimo: El ruido de la calle y Los 90 en 200 discos (o casi) que hay que (re)descubrir. De los primeros tres discos que han salido, yo no había oído ninguno. Leí las críticas, me di una vuelta por Google y conseguí dos de ellos en un rato. Ahora ya he estado escuchando uno y lo haré pronto con el otro. Seguramente acabaré comprando muchos de los que salgan en la serie, porque eso tan raro de comprar discos es algo que sigo haciendo a menudo.

Había pensado mandar una lista yo también, pero luego me dio vergüenza y empecé con aquello de "no voy a tener ninguno interesante que comentar". Y, aunque incluso tengo la lista de los españoles, al final creo que no la mandaré, porque me parecen discos demasiado obvios. Y ahora miro atrás y creo que es increíble que unos discos a los que me costó tanto llegar y que sufrí tanto para conseguir ahora me parezcan obvios. Pero es así.

4 comentarios:

probertoj dijo...

Pues Ana, desde El Ruido de la calle te animamos a que nos mandes tu lista. Seguro que hay cosas que no son tan obvias y que se nos están pasando.

Gracias por el enlace, de verdad. Un saludo

Ana Saturno dijo...

Muchas gracias a ti por la visita y por los ánimos. Si consigo hilvanar dos o tres discos medianamente decentes, los mandaré.

Saludos

javi dijo...

Yo también creo que deberías mandarla.

Uno se cree un gurú de cierto estilo, cierta época... y siempre le sorprenden con el disco que lleva toda la vida esperando oír, así que no lo dudes y ponte a ello.

Besooooooooooooooooooooos!

Y a mí me da una pena enorme lo del Fary. Realmente me daba buen rollo, digan lo que digan acerca del rodaje de la serie aquella que hizo en A3 (que también tenía su gracia).

Ana Saturno dijo...

¡Javi! ¡Qué de tiempo! Espero que todo vaya bien, y que tus visitas esporádicas se deban a que tienes cosas mucho mejores que hacer... ;-)

Muchos besos